La ubicación de Hidalgo en la zona centro del país hace de nuestro territorio un importante centro logístico, no solo para la distribución de bienes y servicios, sino para la instalación de infraestructura que permite transportar energéticos a centros estratégicos como la refinería Miguel Hidalgo o la termoeléctrica Francisco Pérez Ríos, situadas en el municipio de Tula. Esta situación ha convertido a Hidalgo en territorio en donde se hacen grandes inversiones en infraestructura, pero que al mismo tiempo acarrean conflictos sociales. Desde finales de 2016 la empresa TransCanada construye en Hidalgo los gasoductos Tuxpan-Tula y Tula-Villa de Reyes, que tienen por objeto dotar de gas a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) No obstante, dicha infraestructura, que debió concluirse en 2017, fue detenida varios meses por conflictos, entre ellos, la resistencia de comunidades que argumentan afectaciones por su construcción. Pero ayer, en la tradicional conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el nuevo director de la CFE Manuel Bartlett denunció que tres empresas, entre ellas TransCanada, firmaron contratos leoninos con la empresa productiva del estado. Un ejemplo de esas condiciones ventajosas es que la CFE está obligada a pagar, en este momento, a tres compañías por el suministro de gas aunque este aún no sea entregado. Lo anterior porque el contrato establece que cualquier causa de fuerza mayor que impida a las firmas continuar con la construcción de los gasoductos implica que la CFE les pague una pena “como si estuviera recibiendo el gas sin recibirlo”. Tan solo, reveló Bartlett, en 2018 la CFE pagó 5 mil millones de pesos, mientras que este año, si no se negocian los contratos, la empresa tendría que pagar 16 mil millones de pesos. ¿Quién permitió que un contrato así se firmara en perjuicio de la empresa estatal? De filón. El secretario de Desarrollo Económico José Luis Romo explicó que la reserva territorial que podría servir para construir una terminal aérea que ayude a reducir la saturación del aeropuerto internacional Benito Juárez de la Ciudad de México en el futuro es la misma que se usará para la edificación del nuevo aeropuerto de Pachuca. Un plan que está saliendo por una serie de alineaciones de los astros que pocos habían podido anticipar.

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