En su paso por Hidalgo dejaron sus huellas en el Corredor de la Montaña

Pachuca.- Soledad Oviedo y Ariel Mancuso, la pareja de viajeros que pasó por Hidalgo, por fin llegó a su destino final: Alaska. Una aventura que duró cuatro años tras haber dejado su natal Argentina en mayo de 2015.

Ellos decidieron escribir en sus vidas una apasionante historia de amor, pues un día renunciaron a sus empleos para recorrer la carretera a bordo de una combi modelo 1994, llamada Cachi, hasta llegar al otro lado del mundo. Esa unidad, al más puro estilo hippie, también fue su casa a lo largo del viaje.

En marzo de 2018, la pareja pasó por Hidalgo como parte de su trayecto.

Durante su estancia dejaron sus huellas en el Corredor de la Montaña, específicamente en Huasca y Mineral del Chico. Además, cautivaron con su historia a quienes los abordaban para saber de ella; no obstante, medios de comunicación locales, entre ellos Libre por convicción Independiente de Hidalgo, fueron partícipes al darla a conocer.

pareja argentina,Alaska

Ayer fue un día que quedó marcado en la memoria de la pareja para siempre, pues por fin llegaron a Alaska, meta que se plantearon desde que dejaron sus hogares. Tal como estaba previsto, llegaron a ese estado de Estados Unidos en verano.

La dupla compartió la buena nueva a través de su página de Facebook Persiguiendo al Conejo Blanco, que es el nombre que le dieron a su travesía.

Tras mil 460 días de viaje, equivalente a cuatro años; 50 mil kilómetros y 17 países recorridos, llegaron a “la última frontera”. Emoción, felicidad, satisfacción, fueron los sentimientos que experimentó la pareja que cumplió uno de sus sueños más grandes, quizá el de muchos que no se atreven.

pareja argentina,Alaska

“Desborde de emociones, pero sobre todo felicidad y satisfacción por haber alcanzado una meta que parecía tan lejana y de a ratos imposible. Pero aquí estamos, en el extremo de un Continente Americano absolutamente maravilloso (sic)”, escribieron.

Su post en la popular red social deja claro que los mejores recuerdos de la vida no están en la oficina, sino viviendo la vida, justo así: disfrutando la puesta de Sol, el amanecer, la playa, el viento, el bosque. ¡Puras maravillas!

“Hemos atravesado desiertos, selvas, mares, playas e infinidad de montañas. Hemos visto lagos, rios, cascadas, oasis, glaciares y cañones. Hemos estado en cuevas, cenotes, islas y navegado el mar caribe. Hemos soportado tormentas, nevadas, vientos huracanados, calores y fríos extremos (sic)”, continuó la pareja.

En su testimonio también cuentan que han conocida todas las culturas del mundo: incas, mayas, aztecas y muchas más. ¿Te imaginas conocer a los más hermosos animales en vivo? Ellos lo hicieron: osos, ballenas, águilas, llamas, venados y delfines también se convirtieron en testigos de su recorrido.

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En el camino hicieron amigos, muchos de los cuales les brindaron ayuda para seguir adelante, desde un baño de agua caliente, comida o incluso ayuda para reparar la combi, “el verdadero combustible del viaje”, relataron.

La moraleja de su historia: “Perseguir nuestros sueños”. Así que si siempre has querido emprender un viaje similar, volar en globo, saltar de un paracaídas o convertirte en el mejor bailarín o bailarina de la historia, aún estas a tiempo.

Solé y Ariel no paran: “Aún hay mucho Alaska por ver antes de siquiera pensar volver a casa. Abrazo a todos”, fue la frase con la que cerraron el mensaje que compartieron al alcanzar su objetivo; pero la historia sigue.

¿Cómo fue posible que llegaran hasta allá? En cada una de sus paradas, la pareja vendía artesanías, postales, fotografías y stickers, con ello generaron recursos para alimentos y gasolina. Durante el trayecto, muchos les compartieron su cama y su mesa.

  • Ariel comentó a este diario, durante su travesía por la entidad, que ahorraron dinero “para comprar la combi, armar la casita rodando; un día tocó renunciar al trabajo, animarse, poner primera y salir a la carretera; ahí poco fuimos avanzando, conociendo Argentina, nuestro país, cruzar la primera frontera hacia Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y así llegamos a México, luego de 35 meses de viaje”

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