Moscú.-

El portugués Cristiano Ronaldo se convirtió en el tercer jugador en marcar por cuatro mundiales consecutivos, en un juego donde su hat trick opacó el gran debut español en Rusia 2018.
En el estadio olímpico de Sochi, Portugal y España igualaron 3-3 en el inicio de su actividad en el grupo B de Rusia 2018, un resultado que mostró su poderío, a pesar de las inconsistencias lusas y el mal inicio español o las tristezas de David de Gea.
Porque España empezó el Mundial confundida. Hubiera sido antinatural debutar con la cabeza totalmente centrada, como si no hubieran corrido a su entrenador dos días antes. Pero el fondo de ese equipo va mucho más allá que cualquier cisma como esa.

Portugal sabía de las circunstancias: el intempestivo cese de Julen Lopetegui, y salió a aprovecharlas. Conectado y compacto, cargando todo a la izquierda, desde Raphael Guerreiro hasta Cristiano Ronaldo, pasando por Bruno Fernandes, apenas al minuto 4 se fue arriba por un cuestionable penal.
Sin embargo, España también se valió del engaño. Diego Costa parecía ser el más incomunicado de la cancha durante ese rato de turbulencia española. En un contragolpe portugués se quedó colgado, pero pronto le regresó el balón. Se había estacionado en el lugar preciso.

Pudo ser falta un empujón que le hizo a Pepe, pero el árbitro dijo “siga” y a pesar de su humanidad, el hispano-brasileño hizo dos recortes para cruzarle el balón a Rui Patricio y empatar.
No había pasado ni media hora cuando el juego ya podía calificarse de espectacular porque la reacción gallega estuvo rubricada por un disparo al travesaño de Isco al 27.
Y justo cuando los ex de Lopetegui vivían su mejor momento, un error de De Gea al estilo Loris Karius puso 2-1 a los lusos, justo al final del primer tiempo y también con gol de CR7, por un tiro desde el límite del área.

El Madrid, tricampeón de Champions, pareció hacerse presente y reaccionó con dos goles en tres minutos.
A Cristiano poco le importarán las formas en pos del resultado. Una falta le quedó como mandada a hacer y al 88 marcó un bellísimo gol de tiro libre, para redondear una jornada en la que quedaron dos cosas claras: España podrá olvidarse del trauma Lopetegui y Portugal nunca podrá ser descartado, mucho menos cuando Cristiano decide empezar el Mundial con triplete.

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