Las campañas electorales comenzaron prematuramente en México desde hace ya varios meses, pero septiembre de 2017 parece ser el mes del banderazo de salida. Alianzas de facto, encuentros y desencuentros entre diversos institutos políticos marcarán la agenda en los próximos días, caracterizados por el reiterado ritual del performance en que se ha convertido el arte de ganar adeptos, sufragios y seguidores en México.
Al asomarnos a los perfiles públicos en redes sociales de quien por tradición, herencia o estilo de vida han hecho de la política su modus vivendi, podremos darnos cuenta de su urgencia mediática en mostrar su cercanía con la gente, su trabajo de gestión, su buen nombre y su preocupación genuina por los problemas de quienes representan su “capital político”. Imágenes del absurdo, dignas de un estudio iconológico del político mexicano.
Gran parte de los políticos tiene la consigna de mostrar su músculo y su arte de seducir al electorado para ser elegidos como candidatos de sus partidos en esta larga jornada electoral. Este proceso electoral nos ofrece como nunca la oportunidad de reflexionar sobre la endeble formación que tiene nuestra clase política, que ha centrado su proyección personal en el consumo de imágenes que se reducen a la exaltación del ego y la mentira. Tristemente nos reiteran la ausencia de estrategas de largo plazo y de funcionarios hechos de andanzas a ras de suelo.
El consumo iconográfico de las acciones de los políticos y funcionarios en activo serán el menú cotidiano de esta larga jornada electoral que renovará presidente de la República, senadores y diputados. Los ciudadanos comunes alimentaremos nuestras esperanzas con discursos e imágenes a modo del circo en que hemos convertido la política.

Pero, los switchers definen las elecciones

A pesar del deshonroso performance en que hemos convertido la política mexicana hay un segmento electoral que todos los políticos deberían de ponerles atención porque son los que definirán las elecciones futuras: los switchers.
El electorado switcher o indeciso perfila su voto en las propuestas no tradicionales (ciudadanas por ejemplo) y no tiene lealtad a colores partidistas tradicionales, por lo que es susceptible de votar en forma diferenciada. Este tipo de votantes cuestiona más el perfil del candidato, está preocupado por la satisfacción de necesidades de largo plazo de la población y le interesan los temas de coyuntura, por lo que incluso hace mofa del político que vende ilusiones con las imágenes que promueve en sus redes sociales.
Falsear el perfil de un político, por ejemplo haciendo actividades que comúnmente no realiza, manda un mensaje negativo al electorado switcher, puesto que no le manifiesta autenticidad del candidato. Por ello, la fotografía mal cuidada puede convertirse en el propio desgaste y alejamiento del político con este electorado estratégico. Varios ejemplos de pérdida de votos se ha experimentado en las últimas elecciones por querer imponer una imagen que no corresponde a la realidad cotidiana de un candidato.
El voto duro de los partidos tradicionales ya no es suficiente para ganar las elecciones que vienen. México transita a la conformación de un electorado más crítico, jóvenes de entre 19 y 34 años que pueden volcar elecciones. Esto significa que la disputa actual se encuentra en este segmento electoral joven o switcher, votantes indecisos, críticos, que ven más el perfil del candidato que las siglas partidistas.
Cerca de 55 por ciento del electorado promedio en México no vota. Los jóvenes son un sector tradicionalmente abstencionista, por lo que, sí se logra volcar este segmento a las urnas, son ellos quienes definirían el triunfo electoral en las elecciones del próximo año. El empleo, la seguridad y la salud son los temas que más preocupan a los switchers mexicanos, por lo que los candidatos que no tengan visión de largo plazo jamás tocarán el “alma” de este electorado.
Los candidatos que ganarán serán aquellos que rompan con el tradicionalismo establecido por los partidos y políticos de siempre. Del tiempo y a la madurez política de nuestra sociedad dependerán los resultados.

mario_cruz10096@ueah.edu.mx

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