A 14 días de que termine este peculiar 2016, solo nos queda decir que fue el año de los consagrados: Bowie, John, Cohen, Pop, Metallica… y también los legendarios Rolling Stones. Así es, tal como lo lees, la agrupación liderada por Mick Jagger retorna del pozo de Lázaro con Blue & lonesome, nada más y nada menos que el disco número 23 en su abultada carrera.
Blue & lonesome (cuya traducción más o menos sería “triste y solitario”) es el primer material discográfico de la banda en 11 años, pero eso sí, muchas giras alrededor del orbe. A diferencia de A bigger band (2005), que se distinguió por ser un moderado pero eficiente ejercicio de temas inéditos de Sus Satánicas Majestades, la nueva placa se compone por 12 covers a algunos temas memorables del blues, proyecto que había quedado pendiente por décadas pero que revivió gracias a la iniciativa de don Keith Richards.
Así las cosas, ¿qué esperar de un retorno de semejante talla? Calidad, calidad y más calidad. Y es que a sus más de 70 años los Stones continúan sonando mucho mejor que varios grupos musicales en sus 20. Si a su vivacidad y tremenda sabiduría le agregamos el combo bluesero, entonces tenemos un conjunto de canciones que reviven mediante la banda londinense y que auxiliarán al neófito a aprender más del blues, permiten a los fanáticos de hueso colorado reencontrarse con la magia de Jagger, Richards, Watts y Wood, así como levantarán una nueva efigie en la ya de por sí enorme leyenda de las piedras rodantes.
“Just your fool”, del legendario pianista de jazz y blues Buddy Johnson es el primer corte de este álbum. Si la versión original es sumamente elegante gracias al equipo de Johnessy y la voz dulce e insuperable de su hermana Ella, Mick y compañía realizan una versión pantanera, muy subterránea, de esas que necesitan un poco de whisky para agarrarle su sabor arrabalero y harto disfrutable.
“Commit a crime”, de Howlin’ Wolf, conserva la esencia de su original mostrándonos ese lado perturbador y adolorido de quien comete un delito. Aunque la voz de Jagger no le da a la de Wolf, se muestra bastante decentito. Y ni qué decir de Keith Richards, su guitarra de cinco cuerdas sigue tan punzante como en sus años mozos.
En “Everybody knows about my good thing” los Stones reciben la ayuda de otro gigante de la música: Eric Clapton. Si la idea te hace sentir mariposas en el estómago, cuando la escuches simplemente mojarás los pantalones. Y es que juntar las liras de Richards y Clapton resulta un arma mortal, orgásmica, cósmica. Si esto no es suficiente, la fórmula se repite en “I can’t quit you, baby”.
Finalmente, tenemos “Ride ‘em on down” de Eddie Taylor. Si la versión original destaca por su pulcritud y vibra, la versión de Sus Satánicas Majestades se torna sucia pero sexy, como esa lengua juguetona que tras unos tragos busca que la consientan. Añada a ello un divertido video protagonizado por Kristen Stewart y la chamba estará hecha.
En fin, Blue & lonesome, el 23 álbum de The Rolling Stones, es un recorrido lleno de nostalgia. Primero, porque teníamos muchos años sin tener material nuevo de los londinenses. Segundo, porque rinden homenaje a una época gloriosa para la música y que, claramente, sirvió de influencia para toda una generación que cree en la capacidad de la música para expresar los sentimientos. Solos y tristes, pero con los bríos intactos.

@Lucasvselmundo
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