Triunfador absoluto

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triunfo

LUIS LÓPEZ / AGENCIA REFORMA
Monterrey

Luego de llevarse el primer lugar de su categoría en la edición anterior del Mérida International Brass Festival, hace dos años, el trombonista Gerardo Rivera Cano regresó al mismo certamen para llevarse un logro aún mayor: el triunfo absoluto de su nivel.
En el concurso del festival, realizado del 15 al 20 de diciembre, el alumno de cuarto año de la Escuela Superior
de Música y Danza de Monterrey fue el ganador en el nivel estudiantil, no solo en la categoría de metales de registro grave, sino de todos los participantes.
“Estoy muy agradecido con la escuela por apoyarme en el viaje y muy contento de poder regresar a este concurso y volver con otro triunfo”, explicó el joven de 22 años, “no fue fácil, pero me dio gusto saber que mostré un buen nivel”.
Para el músico originario de Reynosa, la primera ronda del concierto empezó, curiosamente, de la peor manera posible, pues tuvo problemas con una pieza de su trombón, por lo que se vio obligado a llevar su instrumento con un laudero, lo que lo hizo llegar 10 minutos tarde a la cita.
“Fui el último que pasó y en un momento no me querían dejar concursar, y yo hubiera respetado la decisión, porque hay que ser puntuales, pero les expliqué lo que me pasó y se apiadaron de mí”, recordó el artista.
Luego del estrés que sufrió en el arranque del concurso, vivió con más tranquilidad las siguientes rondas hasta la final, en la que tocó un concierto de Rimsky-Korsakov que lo hizo merecedor de un premio de 5 mil pesos por su categoría de instrumento y una trompeta marca Stomvi por su triunfo absoluto.
Aunque el concurso fue uno de los eventos clave del festival, que celebró su cuarta edición, este también contó con conciertos y clases con instrumentistas de talla internacional, entre ellos el ensamble Spanish Brass Quintet, que se presentó este año en el Festival Internacional de Santa Lucía.
También estuvo el quinteto Geneve Brass, de Suiza, y músicos como el trompetista canadiense Jens Lindemann y el trombonista italiano Vincenzo Paratore, quien colabora con la orquesta del teatro Alla Scala de Milán y la Academia Nacional de Santa Cecilia, en Roma.
“Si no ganas ningún premio en el concurso, de todas formas la experiencia de tomar clase con estos maestros, y sobre todo de tocar en el escenario con ellos, hace que el viaje valga la pena”, abundó.

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