Trump y el zar Vlady Putin están de acuerdo en que las relaciones de Estados Unidos y Rusia se encuentran a los niveles más bajos desde la Guerra Fría, y que ahora han incluido a China con la guerra comercial trumpiana global.

En Estados Unidos usan un concepto cinematográfico de política doméstica con implicación militar externa que ubica las peripecias sicalípticas de sus presidentes, como Clinton y Trump, que libran castigos militares debido a sus atribulaciones paroxísticas: “Wag the dog (la cola mueve al perro)”.

Cuando Clinton sufrió los embates judiciales por el pestilente escándalo del vestido azul de su becaria especial Mónica Lewinsky decidió bombardear a Iraq durante cuatro días, sin  importar el número de muertos por daño colateral.

Ahora Trump bombardeó a Siria con sus “misiles coreográficos” cuando han arreciado sus aquelarres pornográficos con tintes judiciales.

El bombardeo estéril a Siria por Trump profundizó la tendencia de la fractura bipolar regional entre dos bloques: EU / Gran Bretaña (GB) / Francia vs Rusia / China, como expuse en Sputnik.

Por su modus operandi en Siria, los “misiles coreográficos” de Trump y sus aliados de GB y Francia dejaron entrever que las dos máximas superpotencias nucleares del planeta, EU / Rusia, no deseaban colisionar, como se desprende de una filtración del New York Times sobre la postura menos agresiva del secretario del Pentágono, James Mattis, frente al maximalismo de los mega-halcones John Bolton, flamante consejero de seguridad nacional, y de la amazona embajadora en la ONU Nikki Haley quien hizo el ridículo con sus sanciones a Rusia, desmentidas por la Casa Blanca.

En forma perversa, para complacer a su gran aliado el primer israelí Bibi Netanyahu, Trump usa de punching bag a Siria, casi destruido y en forma soez.

Trump la bombardeó durante el postre que ingería con el mandarín chino Xi Jinping en Florida, quizá para amedrentarlo sobre la capacidad tecnológica nuclear de Estados Unidos con el fin que ceda a sus exigencias comerciales.

El zar Vlady Putin exhibió una prudencia desmedida al no responder a la agresión tripartita de EU / Francia / GB cuando una semana más tarde resalta una impactante declaración del canciller ruso Sergei Lavrov, quien comentó que “Putin y Trump no permitirían una confrontación armada entre Rusia y Estados Unidos”, sobre los riesgos de una confrontación militar, “estoy 100 por ciento seguro (¡mega súper sic!) que los militares de Estados Unidos y Rusia no lo permitirán”.

Constituye una óptima noticia que los militares de Estados Unidos y Rusia –que no sus pugnaces civiles que en su vida han disparado una pistola siquiera de agua– convengan al 100 por ciento que no colisionarán en forma directa, lo cual llevaría ineluctablemente a una Tercera Guerra Mundial Nuclear que podría extinguir la vida en el planeta.

Si Trump visita al mandatario de norcoreano Kim Jong-un no veo la razón por la cual Putin no acepte la invitación de Trump para visitar Washington.

¿Cuál es, entonces, el tipo de nuevos juegos de guerra que practican las dos máximas súperpotencias nucleares del planeta?

El portal chino Global Times expone el punto de vista de Dmitri Trenin (DT), director del Carnegie Moscow Center quien sentencia que la “guerra híbrida de Estados Unidos llegó para sustituir a la Guerra Fría”, lo cual es muy debatible, pero sugerente del zeitgeist (espíritu del tiempo) de la relación los americanos con los rusos.

Para DT la “nueva guerra híbrida” –que incluye la guerra de propaganda y la ciberguerra– es diferente de la Guerra Fría cuando los bombardeos a Siria por Estados Unidos no son comparables con la crisis de los misiles en Cuba de 1962 entre Estados Unidos y la URSS”, que “hacía altamente probable (¡mega sic!) una guerra nuclear entre los dos”.

DT alega que “durante la Guerra Fría, Estados Unidos protegió a sus aliados de amenazas domésticas y externas. En la guerra híbrida, el tiempo llegó para que aquellos que fueron entonces protegidos paguen hoy la factura”, que sería el caso de GB y Francia, pero no de Alemania que rehusó a seguir el aventurerismo trumpiano en Siria, como tampoco lo hizo con Baby Bush en Iraq.

Por cierto, en Alemania consideran que Trump, y no Putin, es “la mayor amenaza a la paz mundial”.

Hoy Trump “está determinado a usar la fuerza militar para disciplinar a sus desafiantes y reasegurar la primacía global de Estados Unidos”, sentencia DT para quien “Siria es un objetivo sencillo (sic)” y su bombardeo está dirigido a que presten atención Irán y Norcorea.

A su juicio, Estados Unidos “está preparado a bombardear los objetivos de Irán desde instalaciones nucleares hasta bases de misiles dentro de Irán, así como los aliados iraníes en Siria y los grupos proiraníes en todo el Medio Oriente”. Advierte que “los iraníes ven claramente el peligro y se están preparando a un posible ataque de Estados Unidos”.

Este ominoso escenario es el soñado por el primer Netanyahu quien ya se adelantó con el bombardeo de una base iraní en Siria y que fue severamente condenada como “grave error” por el líder de la guerrilla libanesa chiita Hassan Nasrallah.

DT juzga que “ni el Pentágono ni la Casa Blanca intentan provocar un intercambio nuclear con los rivales estratégicos de Estados Unidos” (léase: Rusia y China) ya que “dada la única superioridad militar de Estados Unidos sobre las otras superpotencias, la guerra híbrida prevé la acción militar, pero no la escalada a niveles realmente peligrosos que deben ser evitados”.

Se trata de “quebrantar (¡mega-sic!) la voluntad de los liderazgos rivales o, en su defecto, colocar tan alto el costo de sus políticas para precipitar la disensión doméstica y llevar a una corrección política bajo un nuevo liderazgo más dispuesto a aceptar las reglas impuestas por Estados Unidos”.

Por lo visto DT, pese a que radica en Moscú, no se ha enterado del histórico anuncio del zar Vlady Putin sobre las nuevas armas nucleares supersónicas “invencibles” que le otorgan la superioridad militar a Rusia.

Peor aún: el propagandista DT, asalariado de la sucursal estadunidense de extrema derecha Carnegie y miembro del IISS de Londres, tampoco está actualizado de que el general John Hyten del comando estratégico de Estados Unidos (Stratcom) advirtió que había que tomar “en serio” las nuevas armas hipersónicas de Rusia.

DT admite que las “acusaciones públicas de Estados Unidos y sus aliados” –el envenenamiento del caso Skripal y el alegato de las armas químicas– hoy “sirven de veredicto en el presente ambiente sicológico”, aún antes de que iniciaran las investigaciones y se llegara a conclusiones”. ¡Sin comentarios!

Se desprende que el desfondado rusiagate –operativo inmundo del espía británico Christopher Steele con facturación de los Clinton–, el mendaz caso Skripal y el presunto autoatentado con armas químicas por los yihadistas de Jaish al-Islam / Al-Qaeda / Al-Nusra sirven de coartada para prolongar el caduco viejo orden mundial unipolar de Estados Unidos frente al nuevo orden multipolar que abogan Rusia y China.

 

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