En los últimos 18 años para uno y 25 o más para el otro, estos dos señores se han dedicado a ser farol de la casa –léase su partido– y oscuridad de la calle –léase su país y el mundo–. Veamos ahora, los mesías tienden a defender a los más amolados, porque son (creen ellos) los que menos les van a entender y más fácil se van a marear, para poder mentirles con naturalidad, de manera que se podrán zafar de sus promesas y dichos más fácilmente, si los llegan a cachar, entre otras cosas. ¿Por qué? Pues porque los educan menos, los tienen agarrados de todas partes con sus brazos duros, uno con la UNTA y el otro por sus emporios.
Veamos el señor Liopez, sí, así, con i latina, porque él no puede ser él sin líos, alguien como esas personas, que se ven al espejo y no ven más allá que a ellos, son narcisistas patológicos que se tienen que creer lo que se dicen a sí mismos, cosas como, no ¡yo no he tenido infarto al miocardio!, soy un hombre joven, tengo experiencia en política y llevo poco tiempo queriendo ser presidente de México, siempre he luchado por los más pobres, es más, hasta por los más desfavorecidos, soy guapo y carismático, he madurado, soy mesurado (con todo y la displicencia, grosería y altivez que le tuve a los padres de los 43 jóvenes asesinados de Iguala, total estoy en mi camionetota “Cadillac” y en Washington) ajaja, qué me dice este provocador a mí, que se calle que ahora sí estoy listo más allá que nadie, no hay otro como yo, ni como los míos, estoy en el punto exacto para ganar lo que siempre he merecido y que gente innombrable no me ha dejado tener.
Los de mi equipo los elijo yo, ¿quién más?, claro está que yo sí sé cómo y quiénes son perfectos para mí y como yo quiero, para tener el equipo perfecto de gobierno, empresarios, entre otros, para lograr hacer de este país un lugar seguro y desarrollado. A los de mi México, porque es mío, les he de compartir un poquito para no desalentarlos y que se la sigan creyendo, total bola de jijos del maíz… Hecharé a los corruptos a la cárcel, no con una cacería de brujas y saltándome trabas, sino con la absoluta aplicación de la ley, mi ley, que, si alguna no pudiera pasar en el congreso –nunca falta algún diputadillo por ahí, en contra–, pasará en la Suprema Corte de Justicia o donde sea, porque yo lo digo y es por el bien de mis subordinados, perdón quise decir hermanos mexicanos.
Bueno, estimados lectores, creo que queda claro que solo como decía se puede tratar de alguien que padece de una patología por el poder, digna de un hospital psiquiátrico.
Por ahora hemos hablado de lo que está haciendo y ha hecho el señor Trump, perdón el señor Liopez, perdón pero me confundí y ya no sé de quién estaba hablando, pero al fin y al cabo son lo mismo, es decir, que da igual, ¿verdad?

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Asesor especialista en políticas públicas de alta injerencia social, licenciado en derecho por la UNAM, maestro en tecnologías de la información con carácter social, productor y director de cine (cortometrajes y películas independientes) y de televisión (documentales y comerciales). Cambridge English: Proficiency.