Ben McLannahan (BM) del Financial Times (FT) comenta que Trump opera un acrobático giro en U y se arroja a los brazos del banco vilipendiado Goldman Sachs (https://goo.gl/b0iIBB) al entregar el manejo de las finanzas a varios operadores del banco de inversiones neoyorquino, cuyo mandamás es el israelí-estadunidense Lloyd Blankfein, quien se había volcado a apoyar a Hillary (https://goo.gl/1YcrDG).
BM comenta que Goldman Sachs no es solo el trampolín para posiciones de poder e influencia, como ha sido el caso de Robert Rubin y Hank Paulson con Bill Clinton y Baby Bush, ya que “Citigroup (https://goo.gl/ZAVgAA) también ha sido fuente de nombramientos desde Jack Lew, presente secretario del Tesoro, hasta Stanley Fischer, vicedirector de la Reserva Federal”. Curiosamente los tres aludidos –Lew, Fischer y Rubin– son israelí-estadunidenses.
Las redes trasnacionales de Goldman Sachs alcanzan a Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, a Mario Draghi, director del Banco Central Europeo hasta, en el México neoliberal itamita, al argentino-israelí Martín Werner Wainfeld, socio de la polémica Banca Mifel (https://goo.gl/AZjKUs) y operador, con su controvertido hermano Alejandro (hoy en el FMI), de la debacle financiera del Fobaproa/IPAB de la que nunca se repuso México.
Quedan atrás las retóricas invectivas de Trump contra Goldman Sachs.
The Times of Israel señala que Steve Mnuchin (SM), flamante secretario del Tesoro, “colectó 100 millones de dólares para Trump, y trabajó para los banqueros judíos (sic) que el presidente electo dijo representan “intereses especiales globales (https://goo.gl/zCd7gH)”.
SM, quien también es judío (sic), dejó Goldman Sachs en 2002 para ir a trabajar con el megaespeculador George Soros –supuestamente enemigo mortal de Trump–, quien lo ayudó a montar Duke Capital Management.
Pesó mucho en el nombramiento de SM la cercanía con el yerno de Trump, Jared Kushner, quien fraguó con Videgaray la polémica visita a México.
De entrada, SM, como el mismo Trump, fustigó la “estricta regulación financiera de la Enmienda Dodd-Frank, que impide los préstamos bancarios.
El rotativo israelí Haaretz desmonta la conexión de Hollywood de SM con el multimillonario australiano James Packer (JP) “cuyos regalos (sic) a la familia Netanyahu están siendo investigados por la Policía de Israel (https://goo.gl/kZ7vH0)” ¡Uf!
SM, primer miembro judío del gabinete del presidente electo, es también socio de un íntimo y confidente del primer ministro Benjamín Netanyahu, el multimillonario australiano JP.
Se asienta más la Santa Alianza entre Trump y Netanyahu, en paralelo a la convergencia supremacista racista de los WASP y el sionismo (https://goo.gl/97zQ4p).
La sociedad de SM con JP se gestó hace tres años con la fusión de Dune Entertainment y RatPac Entertainment, la cual ha producido más de 20 películas que incluyen éxitos como Gravity (¡súper sic!), Mad Max y Batman vs Superman. SM financió películas de 20th Century Fox entre 2005 y 2012, que incluyeron Avatar.
Según The Hollywood Reporter, citado por Haaretz, el megaproductor de cine israelí-estadunidense Arnon Milchan (otro íntimo de Netanyahu), fue quien conectó a JP con SM, de 53 años, quien “perteneció a la sociedad secreta Huesos y Calaveras” de Yale ¡súper uf!
Resulta y resalta que Hollywood sea uno de los mayores centros sionistas del planeta.
SM, que FT cataloga como un banquero con talento para la reinvención, tuvo vínculos de negocios contra las víctimas de la crisis hipotecaria, cuando “hizo su fortuna al comprar IndyMac, una de las principales causales de la crisis hipotecaria, y luego la vendió al doble cinco años más tarde (https://goo.gl/SSZy3v)”.
El banco con sede en Pasadena, que jefaturó SM, rebautizado como OneWest, remató 36 mil (sic) casas en California entre 2009 y 2014 con dedicatoria racista en las vecindades de los no blancos, mientras el banquero ostentaba una mansión de 26 millones de dólares.
El historial personal y financiero del banquero cineasta SM no es nada edificante y dejó en el tintero sus múltiples quiebras y escándalos.
Según FT, los mercados han reaccionado en forma entusiasta a los presagios de recargar el crecimiento económico entre un 3 y 4 por ciento. Los problemas son a largo plazo con un superdólar que obstaculice las exportaciones y sustente el pantagruélico incremento de los empréstitos bancarios, y la disminución de impuestos con gastos colosales en infraestructura e impulso a la manufactura. El objetivo de SM será “restablecer a la Secretaría del Tesoro como guía crucial de la economía (https://goo.gl/S7EdTH)”.
Trump también considera al presidente de Goldman Sachs, al israelí-estadunidense Gary Cohn –del partido Demócrata (sic) e íntimo de Jared Kushner, el poder tras el trono–, para la Oficina de Manejo del Presupuesto (OMB, por sus siglas en inglés; (https://goo.gl/Z3adio).
Los favores se pagan y los analistas de Goldman Sachs vaticinan ya un alza de 9 por ciento en las acciones en los primeros meses de 2017, en especial, para las empresas que cotizan en S&P 500 (https://goo.gl/J7D38g).
Las críticas del Partido Demócrata no se han hecho esperar y Robert Reich, del ala izquierda y anterior secretario del Trabajo con Clinton, fulminó que “Trump compitió como populista, pero gobernará como oligarca (https://goo.gl/0dHJif)”. Más bien, como plutócrata neoyorquino y de los casinos.
NYT arremete que el “gabinete económico de Trump señala la adopción de la élite de Wall Street (https://goo.gl/wnqbL5)” y pone en la picota la colección de conflictos de interés de su “imperio comercial global (https://goo.gl/hrjIJU)”, además de haber juntado a la administración más rica en la historia moderna de Estados Unidos con una fortuna de casi 35 mil millones de dólares (https://goo.gl/fqZMzi).
Sus nombramientos torbellino sirven para todos los gustos cuando Trump mantiene acrobáticamente un pie financierista en el viejo sistema –quizá para evitar un magnicidio como exigen los propagandistas de George Soros, no se diga para diluir la fronda del Colegio Electoral cuando los recuentos se han esfumado en forma extraña de los titulares–, mientras avanza con su otro voluminoso pie en su política de guerra comercial, su postura contra la reforma de salud de Obama, la ley antimigratoria, la fortaleza ultraconservadora del Poder Judicial y la fortificación militar, mientras coquetea con el zar Vlady Putin.
La columna vertebral del Poder Judicial (con Jeff Sessions), la Suprema Corte (con su inminente nombramiento ultraconservador), y el binomio Defensa/Seguridad Nacional es consistentemente sólido.
El nombramiento del general retirado de los marines, James Mattis, rompe con una tradición de 65 años que un militar no debe dirigir el Pentágono (https://goo.gl/5HZ7DU).
La Seguridad Nacional está a cargo del teniente general retirado y exdirector de la DIA, Michael Flynn, y el graduado en la Academia Militar de West Point, Mike Pompeo, es el nuevo director de la CIA.
No existen contradicciones ni esquizofrenia: Estados Unidos se reorganiza en las finanzas/comercio y se remilitariza con Trump, ungido por el Deep State (Estado Profundo).

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