1031

Guadalupe García Acosta
Comunicóloga de profesión, madre por elección y escritora de corazón.

Tú llegaste imprevisiblemente, como un relámpago en medio de la mañana; sacudiste mi mundo, mi alma, mi cuerpo.

Me hiciste cuna, hogar y refugio.

Me diste la fuerza que nunca creí que poseería, me transformaste inmensa ante los peligros, sumisa ante tus sonrisas, creyente ante la incertidumbre.

Las largas noches de ayer, hoy parecen sueños difíciles de recordar.

Las enfermedades que enfrentamos, un recuerdo relegado.

Ahora me quedan las carcajadas, las aventuras, las primeras veces, tus pestañeos y tus manitas buscándome en medio de la madrugada.

Te siento…

pero ahora eres tú la gigante la que eres fuerte, la que se volvió tenaz, libre, capaz, inteligente y valiente.

Eres todo lo increíble, lo mirifico, lo onírico.

Y aunque cuando los días malos nos golpean, mi pecho aún es tu refugio.

Cada día eres más tú.

Y nunca dejaré de admirarte.

Crece mi niña, sigue tu vida, sé siempre tan monumental como tu espíritu.

Tan fuerte como tu corazón.

Tan libre como tus pies.

Que nada te turbe, que nadie te apañe, que no te distraigan.

Se siempre tú.

Comentarios