La economía de nuestro país, lo sabemos, no es la mejor. No solo padecemos nuestros males tradicionales (mala distribución de la riqueza, bajos salarios y por ende poco poder adquisitivo), sino que a esto debemos sumar los pronósticos pesimistas que se ciernen sobre la economía internacional, que no solo oscurecen nuestro futuro, sino también el del planeta entero. Y si a eso le sumamos el clima de inseguridad que vivimos en prácticamente todo el país, el turista piensa dos o hasta tres veces antes de aventurarse a salir a carretera para conocer nuevos destinos turísticos. El secretario de Turismo y Cultura del gobierno estatal Roberto Pedraza Martínez, declaró que este año incluso podrían venir menos visitantes que los que llegan en promedio durante esta temporada vacacional de verano. Según el funcionario, la falta de liquidez de la población, o en palabras llanas, la escasez de dinero, provocará que menos visitantes vengan a gastar en los distintos destinos turísticos de la entidad. Según el presidente de la Asociación de Balnearios del Estado de Hidalgo Pedro Ocampo Trejo, el año pasado llegaron a Hidalgo 2 millones 533 mil 800 visitantes que gastaron 588 millones 374 mil 26 pesos. Si hacemos una operación aritmética básica, encontramos que el año pasado cada visitante gastó 232 pesos, lo que significa que quienes visitan la entidad son personas de bajos ingresos o que buscan destinos para vacacionar que no signifiquen un fuerte desembolso. Son ya varios los secretarios de Turismo que hablan sobre la necesidad de atraer visitantes con un poder adquisitivo mayor, mediante la creación de productos turísticos de mayor valor agregado. Esto se traduciría en mejores servicios: sean hoteles, restaurantes, paseos o balnearios de calidad superior. ¿Qué se ha hecho desde hace varios años? Percibimos que nada: ni siquiera hay campañas de difusión visibles para dar a conocer los destinos turísticos locales. Tan es así que la entidad sigue en los últimos lugares de competitividad turística, lo que se nota en la derrama económica que deja a la entidad este sector de la economía. Mientras no se diseñe una política que segmente los destinos turísticos y que apueste por crear productos turísticos para personas con mayor poder adquisitivo tendremos que acostumbrarnos a las cifras que ayer nos presentó el representante de la asociación de balnearios: no más allá de los 300 pesos por visitante. Y además, con un demanda que tenderá a ir a la baja. De filón. Varios alcaldes ya cerraron la cortina, cuando aún les falta un par de meses de gestión. Tan es así que el secretario de Gobierno Salvador Elguero, tuvo que pedirles que terminen el periodo constitucional para el que fueron electos. Ojalá que el ciudadano anote bien los nombres de los que se retiran con anticipación, para que cuando de nuevo vayan a pedir el voto los tengan bien presentes.

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