El Tuzobús nuevamente está en revisión, incluso el actual gobernador de la entidad se ha pronunciado por realizar una consulta ciudadana sobre el mantenimiento o no de ese sistema de transporte masivo, tal propósito me genera incertidumbre porque me parece que no existe un plan integral de desarrollo a mediano y largo plazo sobre la movilidad de quienes habitamos la ciudad de Pachuca.
La consulta ciudadana es un excelente ejercicio de los gobiernos para involucrar a sus ciudadanos en asuntos vitales que afectan sus vidas diarias, pero poner a consulta la permanencia o no del Tuzobús, me parece un desatino. El Tuzobús como sistema de transporte masivo es adecuado para retirar unidades de transporte que saturan las vías terrestres y que emiten mayor cantidad de gases de efecto invernadero (GEI) en nuestra atmósfera. En Pachuca, según un estudio realizado por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, los vehículos automotores son los principales emisores de GEI, por tanto el Tuzobús supone una disminución de vehículos circulando por la ciudad.
Solo que el Tuzobús inició con el pie izquierdo, porque significó alza de costos monetarios y de tiempo, ambos impactaron de manera inmediata en los presupuestos familiares porque Pachuca, aunque es capital del estado, tiene 28.5 por ciento de su población en pobreza de patrimonio, es decir, “insuficiencia del ingreso disponible para adquirir la canasta alimentaria, así como realizar los gastos necesarios en salud, vestido, vivienda, transporte y educación” (Coneval). La pobreza de patrimonio se refiere a personas que tienen ingresos económicos pero la totalidad de sus pesos y centavos no les alcanza para cubrir sus necesidades, porque se trata de ingresos mínimos. Por tanto resulta natural que cualquier alza de costos impacte negativamente en el gasto familiar y el tiempo también es gasto, porque el uso del Tuzobús significa mayor tiempo de traslado, por tanto mayor número de horas fuera de casa, en ese lapso, las personas deben beber y comer algo, ya sea porque traen consigo sus viandas o porque las adquieren en el espacio público.
Proyectos de transporte masivo como el Tuzobús me parecen adecuados para una ciudad que debe cuidar la calidad de la movilidad de sus habitantes y la calidad del aire que respira, pero es un proyecto que debe revisarse en dos aspectos centrales: primero los costos con respecto al nivel de ingreso de sus usuarios y la segunda revisión es la duración de los recorridos y tiempos de espera. No puede pensarse en un transporte masivo moderno con costos por encima de la capacidad adquisitiva de sus usuarios, porque pone en duda el conocimiento que los gobernantes tienen de sus ciudadanos y también pone en tela de juicio la calidad de responsabilidad social de los inversionistas del transporte público.
Gobierno y empresarios han demostrado ceguera e insensibilidad, a esa condición se puede agregar una intensión populista de consulta sobre el mantenimiento o no del Tuzobús. Me parece que un gobierno que apenas inicia, tiene la oportunidad de gobernar de manera inteligente y a largo plazo, cuidando la viabilidad económica, social y ambiental del sistema de transporte público. También tiene la posibilidad de poner a prueba la responsabilidad social de los empresarios con la sociedad en la que viven.

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