En agosto de 2015 el entonces gobernador Francisco Olvera echó a andar el Tuzobús, el primer sistema de transporte masivo en Hidalgo que opera actualmente en la capital del estado. Entre las bondades del nuevo sistema, se destacó que sería más ordenado, seguro y amigable con el medio ambiente. No obstante, desde el inicio de sus operaciones salieron a flote sus defectos: se trataba de un medio de transporte más caro que las colectivas que circulaban del centro a distintas colonias del sur de Pachuca y, lo peor, en un periodo más largo de tiempo. Es decir, el transporte cumplió con los estándares de seguridad, limpieza, orden y medio ambiente, pero reprobó en cuanto a tarifa y eficiencia de traslados. Y es en esos dos aspectos donde el Tuzobús sigue sin funcionar como debiera. Los tiempos de traslado siguen siendo mayores que los que hacían las colectivas de antaño y además la tarifa es alta (nueve pesos), que, no obstante, sigue sin ser rentable para la empresa Corredor Felipe Ángeles (SAPI), administradora del Tuzobús. Lo anterior pues SAPI reportó ayer que el gobierno estatal les debe 17 millones de pesos, necesarios para que la empresa opere. Es decir, el gobierno aún debe subsidiar la operación del Tuzobús, pues la tarifa que paga el usuario no corresponde al costo real que implica el servicio. Según el presidente de la administración, Joaquín Gutiérrez García, en la troncal debe cobrarse 27.9 pesos por kilómetro, que a la anterior administración no le alcanzó para pagarles. Al llegar el actual gobernador, se dijo que se revisaría el modelo financiero del Tuzobús pero hasta la fecha esa acción sigue pendiente. Ni las autoridades estatales ni la administración del Tuzobús saben en qué va a parar esta controversia. ¿Debe o no el Tuzobús ser un transporte subsidiado por el gobierno estatal? No hay respuestas sencillas. De filón. Ni la familia del presidente Enrique Peña Nieto se salva de la galopante inseguridad en todo el país.

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