Dos años han transcurrido desde que inició operaciones el transporte más controvertido que se ha echado a andar en nuestro estado. Desde su planteamiento, hubo resistencia: pocos creían que un transporte articulado sería necesario para Pachuca, una ciudad que aún no padece los problemas de las grandes urbes. El tráfico aún fluye y por tanto parecía innecesario reservar un carril en las estrechas calles de la Bella Airosa. Sin embargo, también existía el argumento a favor, pues se trata de un transporte público a la altura de las grandes ciudades en tanto que ofrece una opción de movilidad ordenada, con infraestructura que permite un traslado más cómodo: con unidades amplias y estaciones que permiten esperar cómodamente su llegada. Con esos antecedentes, finalmente el 16 de agosto de 2015 inició operaciones el Sistema Integrado de Transporte Masivo, Tuzobús, a las 7 horas. Hoy, como hace dos años, solamente hay una ruta troncal que recorre de la estación Téllez, en el sur de la ciudad, hasta el centro (en realidad el norte de la metrópoli hidalguense) y viceversa. Y hoy, como hace dos años, el problema del Tuzobús sigue siendo el mismo: una falta de integración de las rutas alimentadoras con la ruta troncal. Los usuarios ya no se quejan de la tarifa, sino de que las alimentadoras son escasas, no llegan a los lugares que necesitan y además recorren sus rutas muy lentamente. Es decir, el transporte sigue sin ser eficiente. Cualquiera que haya usado las alimentadoras y el Tuzobús encuentra el defecto de forma inmediata: cuesta demasiado tiempo llegar a nuestro destino. Por eso, incluso, muchos prefieren caminar, como lo relató una usuaria a este diario. Pero además, a estas fallas deben agregársele los malos resultados financieros que hoy tienen a sus accionistas enfrentados y a un gobierno estatal que busca la manera de disminuir el gasto para subvencionar ese medio de transporte. A dos de años de haber arrancado, los retos del Tuzobús siguen siendo los mismos desde su inicio. En las autoridades está mejorar su administración y operación. No está todo mal, pero es urgente su reconfiguración, que por cierto, fue una de las promesas del actual mandatario estatal que aún no vemos cristalizada. Dos años de Tuzobús, dos años de aprendizaje. De filón. Otro que acumula años de operación es el Nuevo Sistema de Justicia Penal que, a la distancia, tampoco muestra las bondades que todos esperábamos. Al contrario: muchas víctimas no saben qué hacer pues quienes las agreden incluso se burlan porque saben que saldrán en poco tiempo. A corregir, pues tampoco hay tiempo suficiente para ello.

No votes yet.
Please wait...

Comentarios