Ya era del dominio público que los más conspicuos del círculo íntimo del gabinete fallido de Peña Nieto –que lograron reducir el tamaño de un sexenio a meses de duración–, no habían podido comprobar la seriedad de sus tan presumidos títulos en universidades extranjeras. Ni Vi(rey)garay, ni El Niño ñoño Nuño, tampoco Meade. Y que en la misma situación están los presuntamente obtenidos en universidades estatales, como es el conocido caso de Oso…rio Chong.
Tanto las universidades extranjeras como la Autónoma del Estado de Hidalgo –y las de otras entidades– habían mostrado su sonrojo cuando se les atribuía haber expedido esos fantasmales documentos, que tanto desprestigio causaron. Pero cuando la rectoría y los directivos de la Universidad Panamericana del Opus Dei, quisieron congraciarse con Peña Nieto… otorgándole el reconocimiento como “mejor alumno de la historia” de esa institución confesional y medianamente académica, en los patios de la misma, cientos de alumnos se inconformaron y decidieron cerrarle el paso al presunto homenajeado. Con la frustración a cuestas, los togados todavía tuvieron que soportar los boletines de Los Pinos que excusaban al dizque Ejecutivo de no asistir, debido a “problemas de agenda”.
Lo universitario no’más no se les da. Si no, recuérdese el bochornoso episodio en la Iberoamericana, cuando EPN buscaba la presidencia ¡escondido en el baño!

Baja estofa académica
de las instituciones educativas

Ahora que Carmen Aristegui ha dado a conocer la manera en que Peña Nieto hizo su “fusilada” tesis de licenciatura y consiguió un título de papel de china, salió todo el bochorno al descubierto. Todos habían sido parte de un paripé que deja a la institución del Opus Dei para el arrastre del presente y de la posteridad académica.
Hasta la BBC se indigna de la baja estofa académica de las instituciones educativas mexicanas. Seguimos y seguiremos arrastrando esa cobija meada a lo largo y ancho de los dos años que quedan para que este gobiernito de delincuentes y atolondrados tire la toalla. Eso, más lo que nos falta ver en la delicada materia de corrupción y entreguismo nacional al extranjero.

El lenguaje de quienes
decidirán las elecciones de 2018

Esta ópera bufa no se acaba hasta que salga a cantar la gorda arrepentida. Los momios apuntan que solo hemos observado la punta del iceberg. Ya vimos las dos primeras películas, falta la tercera. El último tercio, donde salen a flote las mayores desvergüenzas, los errores que cuestan generaciones y soberanías.
Sin embargo, una cosa queda clara y significa una carga muy pesada para los nuevos políticos que quieran relevar a los que se van: los muchachos de Atracomulco y Pachuca son, relativamente, tiernos en edad, pero más viejos que Matusalén en mañas y descaro. No tienen ni el lenguaje para comunicarse con quienes decidirán en las urnas el futuro próximo.

Cinco años de padecer
a los llamados peñabots

Un análisis superficial a las respuestas que el equipo de peñabots generosamente pagado por la fastuosa coordinación de redes digitales de Los Pinos, dirigida por la esposa de Rafael Pacchiano, titular de la Semarnat, que presume de contestar los aguerridos ataques de los cibernautas independientes, son verdaderamente lastimosos.
De ninguna manera hemos podido encontrar, en casi cinco años, una respuesta fundada o sensata, o medianamente razonable a cualquier ataque de los jóvenes que monitorean, como un “gobierno desde la sombra”, los atracos y desatinos de tolucos y pachuquitas. Los golpes son severos y las respuestas, lastimosas.
Solo dan pasto a las críticas más acerbas. Queriendo hacer el papel del enano del tapanco hacen el del payaso de las cachetadas cada vez que asoman su lánguido lenguaje al escenario, a la arena política de la confrontación. De pena ajena. Un escarnio auto medicado. Un espectáculo de feria gacha.

Una nueva generación con
las artimañas de los viejos

Lo grave ha sido el engaño, la befa al público. Cuando tomaron posesión daban miedo. Se hablaba en toda la prensa radioeléctrica e impresa oficial y oficiosa, de una nueva generación que venía para quedarse. En vez de eso, llegó una pandilla de desalmados reptilianos que se están llevando todo: el santo y las limosnas.
Esta, ni es nueva ni es generación ni es nada. Traen todas las artimañas aprendidas de sus voraces mentores mexiquenses que siempre robaron a base de falsas promesas y de objetivos incumplidos. Traicionaron antes y ahora lo hacen a través de sus redaños. Nos llenan a diario de vergüenza ante el mundo civilizado y ante nuestros hijos.
Su relativa cronología de mediana edad ya era para que nos hicieran saber que pueden conectarse con la población joven del país, pero con los únicos que logran conectarse es con sus empresarios consentidos. Ya se habla de que Juan Armando Hinojosa, el prestanombres de Higa, asociado con los cuñados de Carlos Salinas de Gortari, los Gerard, va a absorber también a ICA, la emblemática constructora del sector privado. ¡Lo que faltaba!
Los millennials mexicanos
son los más aguerridos

Un estudio publicado recientemente hace notar que los latinoamericanos pasan cuatro veces más tiempo frente a las redes digitales que los asiáticos, y que asimismo, están muy por encima del promedio de usuarios europeos y estadunidenses.
El dato duro de la empresa ComScore, encargada del estudio, es que México se encuentra por encima del promedio de Latinoamérica en el uso de los social media, con un alcance de 98.2 por ciento de los usuarios de Internet. El promedio de la región es de 95.8 por ciento. Estamos también arriba de Rusia, Turquía, Perú y Chile.
El estudio arroja que la franja de usuarios de redes sociales con mayor asiduidad, se encuentra en los llamados millennials, lo que quiere decir que uno de cada tres usuarios de redes sociales, se encuentran en el rango de los 15 a los 24 años, además, en cada visita a los sitios, tardan en promedio más de 15 minutos.
Si tomamos en cuenta que el estudio de ComScore se levantó hace dos años, y observamos la conformación del padrón electoral, llegamos a la conclusión que esa es exactamente la franja de edades donde se definirá el sentido del voto en 2018.
P’acabarle de agriar el panorama a los “presidenciables” de Atracomulco, a diario se observan más noticias tomadas de las redes sociales, que de los reportajes e investigaciones de los medios totalmente rebasados por la terca realidad, Antonio Gramsci dixit.
México está muy por encima del crecimiento de páginas en Facebook. Es el más alto de Latinoamérica. En el sector privado, todas las empresas modernas andan a la caza de un buen community manager, antes de que alguien les gane el mercado.
Somos 45 millones de internautas, contra un grupito de badulaques que no tienen la mínima y peregrina idea de esa penetración y su influencia en el México moderno. El número de usuarios de redes sociales críticas crece geométricamente, en comparación con los millones de decepcionados que ya no leen el periódico tradicional o ven el noticiario antes tan temido.

Dan pena y risa nuestra dizque Policía cibernética

 

La pedestre respuesta política de los atracomulcas es de colección chusca: consiste en acusar a los usuarios de redes sociales de transmitir videos y mensajes porno. ¡Hágame usted el refabrón cavor! Crearon una caricaturesca Policía cibernética, que de acuerdo con los concesionarios privados –que tienen secuestrados los passwords de todos nosotros–… se dedica a cazar usuarios sociales que reenvíen videos de contenido sexual para, con métodos inquisitoriales, incautarles sus teléfonos celulares‎ cuando son llevados a reparación o a recontratar planes de uso, apercibiéndolos y amenazándolos con técnicas del Medievo. Argumentan que responden a las indicaciones del infame Renato Sales, dizque encargado de la seguridad nacional.
Sí, el mismo frustrado que ha encubierto contra la opinión pública nacional e internacional a los asesinos de Tanhuato y Nochixtlán.
¡Uuuuuuyyyy, qué miedo! Tenga mucho cuidado, señor Sales; podemos acusarlo, ¡pero de matarnos de risa!
Índice Flamígero: Dentro de sus muchas tranzas, pifias, corruptelas, videomontajes y demás linduras que en el sexenio pasado perpetró el –so called– Policía de titanio, Genaro García Luna, hizo algo que los expertos califican como “bueno, muy bueno, excepcional”. Fue la creación del Comando Central de Inteligencia en el que se invirtieron miles de millones de pesos en equipos y en preparación de personal. Decenas de jóvenes, egresados de la UNAM y del IPN, exclusivamente, se capacitaron en instalaciones de la CIA, NSA, Mossad, Sureté, ex-KGB, Scotland Yard y MI6, entre otras. Tenía como misión principal el combate a la ciberdelincuencia –sus ganancias anuales son 4.5 veces más que las obtenidas por el trasiego de drogas, a nivel mundial–. Funcionaba bien… ¡hasta que llegó al frente de la desdichada Comisión Nacional de Seguridad el masajista, doctor, general y almirante –bueno, en realidad nada más masajista deportivo– Manuel Mondragón y Kalb quien, por no entender nada del asunto, por sus tompiates, cerró las instalaciones y despidió al muy bien capacitado personal. La buena noticia es que las empresas privadas especialistas en la materia ya han contratado a algunos de ellos. La mala es que, otra vez, el Estado mexicano invierte, para que terceros, generalmente del sector empresarial, sean los beneficiados. +++ Bajo el atractivo título “Summa Cum Laude”, don Alfredo Álvarez Barrón envía el siguiente mensaje: “Maltrecho aún por las dentelladas recibidas en el último debate, alcancé a pergeñar esta décima, queda, como siempre, a su consideración, solo espero que no me vayan a tachar de sucio y charlatán.” Y El Poeta del Nopal rima: “La vida no es tan sencilla / cuando ya nadie le aplaude / y emerge piadoso el fraude / por falta de unas comillas; / la prensa se maravilla, / lo cual marca todo un hito, / si el único requisito / es la verdad cartesiana / la U Panamericana / ¡es una escuela patito!”
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@pacorodriguez

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