Ayer detuvieron en la Ciudad de México al presidente del Patronato de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Gerardo Sosa Castelán. Por la tarde, la casa de estudios respaldó al universitario a través de una carta abierta; en ella, exige respeto a sus derechos fundamentales, comunes a cualquier ciudadano que enfrenta un proceso legal. También, la máxima casa de estudios de la entidad llamó a que sea respetado el Estado de Derecho y más adelante, el mismo documento, recuerda que recientemente la Autónoma ha sido blanco de agresiones y que la detención del presidente del Patronato es otra afrenta más, “que se suma a una crónica de injusticias públicas y documentadas”. En efecto, ya han sido varias. Una de las más recientes se resolvió en 2018, cuando la UAEH ganó un amparo contra una reforma aprobada por la 63 Legislatura que buscaba modificar su ley orgánica. La legislatura local intentó nombrar un órgano de control al interior de la institución y la batalla fue ganada en la corte. Pero también se acumulan detenciones ilegales, retención de recursos presupuestales y la última que tiene que ver con el bloqueo de algunas de sus cuentas bancarias, proceso para el cual se llevaron cajas con pruebas documentales que no han sido suficientes para la unidad de inteligencia financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). ¿Qué sigue en esta serie de ataques contra la universidad y su comunidad? Lo que es claro es que la institución seguirá su lucha por el camino de la razón y el derecho y que hará uso de sus armas
más poderosas: la lealtad y la unidad. De filón. El oportunismo electoral delata a quienes mueven sus piezas en el anonimato. Pero al final, cuando la tormenta amaine y pase la temporada electoral, las aguas volverán a su nivel y la realidad se encargará de poner todo en su lugar.

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