Pachuca

La precarización del empleo, fenómeno caracterizado por la agudizada caída de salarios y falta de garantías mínimas en el trabajo, como la seguridad social, ha propiciado que la calidad de vida de la población sea cada vez más demeritada.
Así lo expuso Valeria Montoya García, profesora investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) en su tesis doctoral titulada “Los hogares en la crisis. Trabajo y condiciones de vida en México, 2008-2010”, merecedora del primer lugar del Premio Internacional de Investigación en Desarrollo Económico “Juan F Noyola”, en su edición 2014-2015, que otorga el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
A grandes rasgos, lo que la economista encontró con esa investigación fue que las características laborales son las que definen en mayor medida los niveles de vida de los hogares, a causa de las bajas remuneraciones y condiciones precarias existentes en el mercado de trabajo que no pueden ser compensadas por las características sociodemográficas de los hogares.
Lo anterior, debido a que los ingresos laborales representan 90 por ciento de las entradas totales del hogar, según explicó la investigadora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) de la UAEH en entrevista con Elsa Ángeles para el programa de radio “Luciérnaga”, que se transmite por la frecuencia 99.7.
Pese a que en las décadas de 1970 y 1980 había una clase media fuerte que apostó por la educación de sus hijos, un quiebre en el modelo económico de esa época volvió al salario un factor determinante para diversas cosas, por ejemplo, controlar la inflación o ganar competitividad, lo que cambió el panorama.
De esa forma, los jóvenes de aquella época no ostentan mejores niveles de vida que sus padres, pese a que algunos tuvieron acceso a mejor educación o mejores puestos de trabajo.
“Los salarios han ido a la baja, cada vez se gana menos, entonces hay un estancamiento de la movilidad social en cuanto a condiciones de vida, porque sí se ha visto que los jóvenes han alcanzado mejor educación que sus padres, mejores puestos que sus padres, pero eso no significa mejores niveles de vida”, detalló.
La investigación titulada “Los hogares en la crisis. Trabajo y condiciones de vida en México, 2008-2010”, que próximamente será publicada en formato digital, persiguió dos objetivos principales, explicó la autora; el primero fue analizar la relación existente entre ingresos laborales y condiciones de vida de los hogares de trabajadores en zonas urbanas.
El segundo objetivo fue establecer el papel que juegan las interrelaciones entre las características sociodemográficas y laborales de los hogares en los niveles de vida alcanzados.
La investigadora centró su trabajo en el análisis de los cambios registrados en ingresos laborales y en niveles de vida de forma cuantitativa a partir de la crisis de 2008-2009.
Para ello se basó en la Canasta Normativa de Satisfactores Esenciales, ya que incluye ocho tipos de satisfactores: alimentación, educación, salud, vivienda, cultura y recreación, transporte y comunicaciones, vestido y calzado, presentación personal y otras necesidades. Como parte de su metodología, estableció cuatro tipos de hogares laborales: asalariados protegidos, asalariados precarios, no asalariados y mixtos.
Así determinó que durante la crisis económica de 2008 en México, 57.7 por ciento de los hogares de trabajadores en zonas urbanas no pudo adquirir bienes y servicios necesarios para su subsistencia con sus ingresos laborales.
Añadió que las situaciones de carestía en las que viven se agravaron ante la presencia de las crisis económicas, provocando para 2010 un aumento, de 63 por ciento, de la proporción de hogares que no pueden comprar los satisfactores necesarios.
A grandes rasgos, lo que encontró fue que las características laborales definen en mayor medida los niveles de vida de los hogares, a causa de las bajas remuneraciones y condiciones precarias existentes en el mercado de trabajo que no pueden ser compensadas por las características sociodemográficas de los hogares.
En su investigación realiza una clasificación de hogares que da cuenta que las unidades domésticas asalariadas protegidas son las que están en una mejor posición en comparación con el resto. En contraparte, la mayoría de las actividades no asalariadas son de subsistencia, lo que se refleja en un porcentaje más elevado de hogares que están en los estratos más bajos en cuanto a niveles de vida.
También refiere la existencia de los hogares asalariados precarios, situación en la que está 50 por ciento de éstos, es decir, se trata de familias que trabajan sin las garantías laborales requeridas.

La economista
es la ganadora más reciente de ese importante reconocimiento que está dedicado al economista mexicano que desarrolló la teoría estructuralista de la inflación y quien formó parte del grupo de economistas latinoamericanos reunidos por Raúl Prébisch en 1950, en la Cepal

 

¿Qué hay sobre esta distinción?
El Premio Internacional de Investigación en Desarrollo Económico “Juan F Noyola” es convocado de manera conjunta entre el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM y la Cepal; está dirigido a investigadores y estudiosos ciudadanos o residentes latinoamericanos.
Las investigaciones deben abordar temas relativos al desarrollo económico, sobre aspectos teóricos o empíricos y contribuir al análisis y formulación de alternativas de solución.
El premio lanzó su primera convocatoria el 5 de abril de 2010, recibiendo un total de 24 trabajos provenientes de investigadores de nueve países: Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Reino Unido y Suiza.
El certamen bienal está dedicado al economista mexicano que desarrolló la teoría estructuralista de la inflación: Juan Francisco Noyola, egresado de la entonces Escuela de Economía de la UNAM y quien formó parte del grupo de economistas latinoamericanos reunidos por Raúl Prébisch en 1950, en la Cepal. Nueve años después, Noyola fue designado jefe de una misión de la Cepal en La Habana, Cuba. Al año siguiente renunció a su cargo y decidió quedarse para trabajar con
el gobierno de ese país caribeño.

 

¿Quién es Valeria Montoya García?

María Valeria Judith Montoya García nació en la Ciudad de México. Es licenciada en economía por la Universidad Autónoma Metropolitana, maestra en población y desarrollo por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en México y doctora en estudios de población por El Colegio de México.
Realizó una estancia de investigación en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Libre de Berlín en Alemania, dentro del programa del Colegio Internacional de Graduados “Entre espacios”, en 2014.
Actualmente es profesora investigadora en el área académica de sociología y demografía en el ICSHu.
También obtuvo mención honorífica en el séptimo Congreso de la Asociación Latinoamericana de Población y 20 Encuentro Nacional de Estudios de Población en 2016.
Dentro del Programa para el desarrollo profesional docente (Prodep) trabaja en el proyecto “Relaciones entre las características sociodemográficas y laborales de los hogares y los niveles de vida en las zonas urbanas de México, 2006-2014”.
Valeria Montoya es la cuarta de nueve hermanos y ser parte de una familia numerosa influyó para que creciera con diversas carencias, pero también despertó en ella la sensibilidad por las injusticias sociales y el abuso del poder, lo que determinó su interés científico para profundizar en temas como pobreza, familia y trabajo.
Está casada en una relación de pareja que tiene 18 años de historia. Su principal pasión es viajar, aprecia mucho el arte popular mexicano y en su tiempo libre disfruta ver películas y cocinar, especialmente platillos dulces.

 

Datos curiosos
Es la cuarta de nueve hermanos y ser parte de una familia numerosa influyó para que creciera con diversas carencias, pero también despertó en ella la sensibilidad por las injusticias sociales y el abuso del poder, lo que determinó su interés científico para profundizar en temas como pobreza, familia y trabajo

 

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