Como sucede cada año previo al informe del rector en turno, autoridades universitarias y del gobierno estatal pusieron en marcha obras que se llevaron a cabo en el periodo de la administración del cual justamente se rendirán cuentas. Y como ya es tradición, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) cada vez se impone retos más altos: en esta ocasión, Tulancingo y Tlaxcoapan fueron los municipios beneficiados por la ola de crecimiento que, por fortuna, distingue a nuestra máxima casa de estudios estatal. En Tulancingo, el rector Adolfo Pontigo Loyola y el gobernador Omar Fayad Meneses pusieron en marcha las instalaciones del área académica de medicina, que incorporan tecnología de punta para beneficio de quienes estudian la licenciatura en médico cirujano en las escuelas superiores de Tlahuelilpan, Huejutla y Tepeji. Entre otras virtudes, el edificio inaugurado ayer contará con un centro de simulación clínica único en el mundo, cuya tecnología le ha merecido el nombre de Modelo Hidalgo y que podría ser, dentro de poco tiempo, un referente a nivel nacional. Además, tiene aulas de Debriefing únicas en América Latina, ya que solo existen cinco en el mundo. Esas obras permiten que la UAEH se siga colocando como una de las mejores instituciones del país (lugar 72 de Latinoamérica y mil uno plus a nivel mundial, según el ranking Times Higher Education) pero, lo más importante, es que permite abrir la puerta a alumnos de toda la entidad que tengan vocación de estudio y progreso. La UAEH se consolida como una institución que permite el ascenso social y cuyo nombre, cada día, escala mayores posiciones no solo en el país, sino en el competido mundo de la educación superior. De filón. El gobernador del estado Omar Fayad mostró un discurso conciliador durante sus participaciones a propósito de la gira para inaugurar obras universitarias. Esto, no sobra decirlo, le conviene más al estado que un mandatario contrario a la casa de estudios de mayor raigambre y renombre en la entidad.

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