Novela de Manuel Gómezperalta Damirón, recrea la ceremonia de Independencia de México que celebra el presidente en Palacio Nacional casi al finalizar su sexenio.

A lo largo de esa velada, un tanto cargada de evocaciones, son tema de conversaciones las anécdotas y presencia de quienes pisaron el recinto.

Surgen nombres de políticos, pensadores y líderes sociales de todo el mundo.

Esas memorias, llevadas a la literatura, surgen de los recuerdos del autor en sus tiempos como secretario de Estado.

Los personajes de esa historia comparten una cualidad: tener uno de los máximos poderes y el deber de abandonarlo en circunstancias adversas.

¿Qué ha sido de esos hombres que dejan su condición de personajes públicos y muchos son condenados al olvido? En ese relato, las voces de John F Kennedy, Salvador Allende, Simón Bolívar, Juan Bosch y Sebastián Lerdo de Tejada, entre muchos otros, nos retratan un mundo, algunas veces opulento, otras envuelto en la desesperanza del amor, del dinero y los sueños.

De Gómezperalta Damirón se conoce de sus obras: El ingenio de los genios, Viaje en otro compartimiento, El hechizo de los soñadores y Asesinatos políticos en México.

También ha publicado ensayos y relatos como “Ese largo andar del siglo”, “Jackson, mirada sobre un crimen”, “El viernes por la noche” y artículos en el diario El dictamen. En 2002 obtuvo el primer premio en el certamen Soñar las Letras, convocado por El Universal y Alfaguara.

Para tener un concepto más claro del libro, se lee en la primera página:

“El de esas palaciegas recepciones y gran salón central del Palacio Nacional, ocupado ya por la atildada concurrencia: las señoras, los miembros del gabinete presidencial, los altos funcionarios del gobierno y los integrantes del cuerpo diplomático. Me interesa más asomar al balcón y contemplar la noche, la última desde este lugar. En unos minutos aparecerá el presidente acompañado por su esposa para encabezar la hora estelar de la celebración.

“Al fondo se ha colocado la mayoría de los diplomáticos. No me extraña ver una cierta expectación en los rostros de algunos, marcadamente en el embajador alemán o en el de su colega neerlandés. Quizás a quienes asisten por primera vez les sorprende que un jefe de Estado vaya a asomarse de noche y exponerse de cuerpo entero en un balcón ante una muchedumbre casi en sombras.”

Más no toda es una gala y lo asienta el escritor:

“Tal vez hasta recuerden atentados en actos públicos como el del presidente egipcio Anwar el-Sadat en El Cairo, asesinado mientras presidía un desfile militar, o como el de John F Kennedy en Dallas, durante su paso en coche descubierto por la plaza Dealey o el –por fortuna– fallido contra Charles de Gaulle, cuando viajaba en su auto por el suburbio parisino de Petit-Clamart hacia el aeropuerto de Villacoublay.”

Apunta, no menos interesante:

“Aquí, por fortuna, no los ha habido, al menos no durante una ceremonia pública, salvo el de ya hace tiempo, cuando un joven de 22 años disparó e hirió al presidente Pascual Ortiz Rubio cuando abordaba su automóvil luego de tomar posesión en el viejo estadio Nacional.”

Y así, conocedor, en cada uno de los capítulos, acompaña su experiencia, su memoria da un conocimiento extra, que hace las descripciones más amenas.

Y ahí está, entre otras, cuando en un banquete, el mariscal Josip Broz Tito, quien solían llamar el Dandy Rojo, rechazó uno de los platillos, y adujo:

“Lo lamento –le oyó decir–, pero en mi país los gorriones son los proletarios del cielo y yo no puedo comer un proletario.”

Recomendable Última noche en palacio de Ediciones B, con primera edición en español en febrero de 2016.

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