Agustín Rowe C*

Cada instante que transcurre en nuestra existencia representa un tesoro invaluable. Comenzamos nuestro trayecto con el milagro de la vida, nos maravillamos al contemplar el crecimiento de un niño, al observar los movimientos de un ave al volar, cuando atestiguamos un atardecer; quedamos impresionados ante la inmensidad del océano, o al observar la sonrisa de una persona mayor y así estamos a cada segundo ante miles de situaciones.

Todo lo anterior está lleno de cargas emocionales originadas en nuestro pensamiento; las imágenes que generamos al recordar un momento que hemos vivido nos brindan la oportunidad de alimentar nuestro interior. El observar el mundo que nos rodea es un regalo que normalmente dejamos pasar por vivir dormidos, alejados de lo verdaderamente importante, que es aprovechar cada segundo en este mundo tan maravilloso.

Pero habría que preguntarse sobre qué hay en la esencia del pensamiento, aquello que puede llevarnos a la felicidad o la tristeza en un instante, lo que nos hace pasar de la euforia a la cólera sin darnos cuenta.

Este libro se enriquece de experiencias de vida y de una investigación sobre temas del desarrollo humano. No trata de crear conceptos nuevos ni de descubrir perspectivas que no conozcamos, trata de plantear temas que nos permitan percibir nuestro entorno de manera diferente, porque confío en que compartir una idea, una reflexión o una experiencia puede abrir la posibilidad de ver una opción más para enriquecer nuestra vida.

En el mundo en que nos ha tocado vivir, donde cada día se pierde más el sentido de la sorpresa, ya no nos asombra ver en las noticias actos de barbarie y guerras sin sentido. Por ello, debemos detenernos y reflexionar: qué puedo hacer yo para dejarles un mejor futuro a los que vienen detrás, donde los avances tecnológicos, las redes sociales y el Internet han revolucionado nuestra forma de vivir.

Si bien esa nueva manera de interactuar ha logrado acercar a las personas que se encuentran lejos, también ha alejado a quienes viven muy cerca; una gran contrariedad. La vida en este milenio es muy diferente a como fue para nuestros antecesores.

Pienso que la riqueza interior del ser humano es infinita, aunque su potencial en ocasiones es difícil de entender: dejamos de explotar nuestras capacidades debido a que nos convertimos en nuestro peor enemigo. Nosotros ponemos obstáculos para no crecer, para no evolucionar. ¿Cuántas veces los comentarios negativos son tan agresivos que llegan a lesionar la estima de una persona? El agredido llega a creer que es verdad lo que le dicen, sin analizar si lo que escuchó es cierto. Decirle a una persona oraciones como “eres un fracasado”, “tú no sirves para nada”, entre otras palabras violentas, podría cambiar su vida.

Es importante conocernos a fondo, saber las capacidades que tenemos e identificar nuestros alcances. Eso será de utilidad para percibir las cosas de forma diferente y no permitir que una frase logre causarnos daño al grado de afectar nuestro futuro.

Es común dejarnos llevar por lo que percibimos del mundo exterior, por las críticas y comentarios. Entonces, nos alejamos de la verdadera misión que tenemos como humanos, que es ser felices.
Las actitudes que asumimos ante los eventos que nos suceden a diario, el poder descubrir el gran potencial que tenemos, el saber quiénes somos en realidad y de una manera objetiva reconocer nuestras fortalezas y debilidades nos permitirá ser mejores cada día.

Durante nuestra vida, tenemos la oportunidad de conocer a personas con diversas formas de pensar, de actuar, que tienen comportamientos muy diversos. Si observamos con atención, en eventos que son significativos como la muerte, su forma de actuar es diferente.

Algunas son calladas y parecen ausentes, otras llevan su tristeza a altos niveles de dolor y depresión. En otros casos, hay individuos a los que todo les parece negativo: sin importar el tema de que se trate, siempre ven lo malo de las cosas. Esas personas normalmente se quedan solas, ya que a nadie le gusta estar cerca de ellas. Por el contrario, aquellos que buscan ver el lado positivo de lo que les sucede, incluso cuando las cosas no salen bien, los que buscan rescatar lo bueno de situaciones negativas, comúnmente están rodeadas de mucha gente, pues tienen la capacidad de emanar su buena vibra.

Lograr un equilibrio en nuestras ideas sería la mejor forma de llevar nuestras vidas. Sin embargo, la lucha que más conflictos nos genera es aquella tenemos con nosotros mismos, con pensamientos que en ocasiones ni nosotros entendemos.

*Nació en la Ciudad de México, es doctor en educación por la Universidad Abierta de Tlaxcala. A los ocho años, el camión escolar donde viajaba Rowe fue embestido por un tren. Dicho accidente fue el comienzo de un viaje para encontrar el sentido de la vida, donde la objetividad, responsabilidad y consciencia de sus actos son elementos primordiales en su modo de vida. Con su espíritu reacio ante la pasividad, el autor se ha desarrollado en áreas como la comunicación, las artes escénicas, la mercadotecnia y la educación.

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