Durante los días 3, 4 y 5 de octubre de 2018 se celebró en Guadalajara, Jalisco, el cuatro Congreso Internacional de Seguridad Ciudadana, organizado por la Universidad Virtual de Guadalajara (Udgvirtual), la fiscalía general del estado, el Instituto de Transparencia, Información y Protección de Datos Personales del Estado de Jalisco (Itei), la Procuraduría de Desarrollo Urbano (Prodeur), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Consejo Estatal de Seguridad Pública (CESP).

Durante tres días se discutieron temas nodales sobre la prevención del crimen organizado en México y los retos que el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) deberá de enfrentar en materia de corrupción, de fortalecimiento de las instituciones y de la implementación de un enfoque preventivo del delito en todos los espacios.

La mayoría de los analistas participantes coincidimos en que estamos frente a un Estado débil o capturado por la delincuencia y la corrupción, en consecuencia se requiere una reingeniería de la función pública para contar con instituciones sólidas, pero es particularmente alarmante el caso de las corporaciones policiales, tanto estatales como federales, que no cumplen del todo con las leyes establecidas en materia de seguridad.

Ese congreso de académicos y de personal operativo es único en su tipo en México y aglutina especialistas nacionales e internacionales en materia de seguridad, y en esta ocasión se reiteró la apremiante necesidad de profesionalizar las corporaciones de seguridad y de procuración de justicia con el fin de evitar más homicidios e incremento de los costos económicos que pagan los sectores productivos que han sido víctimas del delito y la corrupción. Al mismo tiempo, se propusieron nuevas metodologías que posibilitan “leer” con mejor atino la naturaleza de las complejas redes criminales que operan como lavadores de dinero, capos operativos de la delincuencia, jefes policiacos y funcionarios públicos. Se insistió en que las redes delictivas son conglomerados humanos de diversa naturaleza, que cambian y se adaptan conforme a las circunstancias. En consecuencia, todo aquel que quiera comprenderlas o combatirlas genuinamente deberá de conocer las características de cada actor que participa en ese entramado delictivo. Al final del día, toda la sociedad está siendo afectada en su conjunto por ese flagelo y es reiterativo que se estudie ese fenómeno, por lo que se deben de multiplicar esos foros en otras latitudes.

La ciberseguridad y la construcción del gobierno electrónico

Los especialistas participantes señalaron que el nuevo gobierno federal deberá de avanzar en un área poco explorada en México, pero que reviste una importancia estratégica: la ciberseguridad. En consecuencia, nuestro país deberá de contar con una estrategia en la materia que supere la estrategia declarativa del gobierno en turno, ya que no se cuenta actualmente con los recursos, personal y recursos financieros para poder implementarla.

México no tiene una estrategia de ciberseguridad y es menester no solo fortalecer la seguridad pública, sino la seguridad cibernética, que “no se ve” pero que puede afectar todos los campos. Los hackers amenazan el patrimonio de las personas y la seguridad de los estados mediante el uso de las tecnologías digitales, pero esto hasta ahora no ha sido tomado con seriedad por parte del gobierno mexicano ya que la Estrategia Nacional de Ciberseguridad es un adorno administrativo y, peor aún, no se aspira seriamente a construir el gobierno electrónico y de acceso a las tecnologías en todo el territorio nacional. Contrario a ello, el gobierno de los Estados Unidos de América (EUA) es uno de los países con más desarrollo implementado en la materia, derivado de las ataques a las torres gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001, pero no podemos esperar un suceso de esa naturaleza para comenzar a reaccionar en la materia.

El emblemático auditorio Salvador Allende, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), de la UDG, fue por tres días el festín de cientistas sociales y operadores de la seguridad, que vinculó saberes, buenas prácticas y metodologías. Pero sobre todo, revivió en todos nosotros la esperanza de que otro México seguro y sin corrupción es posible. ¡Felicidades a los organizadores del evento!

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