Christopher Silvester, catedrático de historia en Peterhouse, Cambridge, durante más de diez años trabajó como periodista para Private eye, pero también colaborador de importantes medios y responsable del libro Las grandes entrevistas de la historia, que comprende de 1859 a 1992.

Esta es la tercera parte y aparecen personajes que todavía se recuerdan.

Adolfo Hitler (1889-1945). Nació en Austria. Entrevistado por George Sylvester Viereck.(Liberty, 9 de julio de 1932).

Era hijo de un oficial de aduanas que cambió su apellido de Schicklgruber a Hitler.

Desde muy joven, su ambición fue convertirse en artista y arquitecto. Vivió varios años en Viena donde germinó su rechazo por los judíos y los sindicalistas. En la primera Guerra Mundial se alistó en el ejército bávaro. Fue galardonado con la Cruz de Hierro. En 1923 encabezó en Múnich un conato de golpe Estado contra el gobierno. Pasó nueve meses en la cárcel, durante los cuales dictó a Rudolf Hess Mein kampf (Mi lucha). Puso en marcha el rearme de Alemania. Su ataque contra Polonia desencadenó la segunda Guerra Mundial. Se suicidó en 1945 en compañía de su amante Eva Braun (con la que se casó en el último minuto), cuando los rusos estaban a punto de penetrar en su búnker subterráneo.

A Viereck lo dijo.

–Cuando me haga cargo de Alemania terminaré con el vasallaje ante el extranjero y con el bolchevismo en nuestro país.

“Hitler apuró su taza como si en lugar de té contuviese la esencia vital del bolchevismo”.

–El bolchevismo es nuestra mayor amenaza, prosiguió mientras me dirigía una mirada ominosa, citó el periodista–. Acabar con el bolchevismo es devolver el poder a 70 millones de personas. Francia no debe su potencia al ejército sino a las fuerzas del bolchevismo y la disensión que actúan en el seno de nuestro país. El bolchevismo alemán mantiene vigentes los tratados de Versalles y Saint-Germain. El Tratado de Paz y el bolchevismo son dos cabezas de un mismo monstruo. Debemos segar ambas.

Viereck también refirió: “No entrevisté a Hitler en su cuartel general de Múnich, sino en la residencia privada de un antiguo almirante de la Marina alemana.

“¿Por qué se define usted como nacionalsocialista, cuando su programa de partido es la antítesis misma de todo aquello que normalmente se vincula con el socialismo?”.

“Se dirigió a mí con tono beligerante”.

–El socialismo es la ciencia que se ocupa del bien común. El socialismo no es lo mismo que el comunismo. El marxismo no es el socialismo. Los marxistas se han apropiado del término y han cambiado su significado. Yo arrebataré el socialismo a los socialistas.

–En mi visión del Estado alemán no habrá lugar para el extraño, para el derrochador, el usurero o el especulador, ni para nadie que sea incapaz de realizar un trabajo productivo.

Esto fue lo último que expresó.

Sigmund Freud (1856-1939) Judío austriaco, fundador del psicoanálisis. Entrevistado por George Sylvester Viereck.

(Glimpses of the great, 1930) Viereck cuenta de él.

“En 1938, tras anexionarse Austria los nazis (que ya habían prohibido el psicoanálisis en Alemania), emigró a Inglaterra con su hija Anna, que acabaría convirtiéndose una reputada psicóloga infantil. Él Murió a causa de un cáncer de mandíbula.

“Representa para la psicología lo que Galileo representó para la astronomía. Es el Cristóbal Colón del subconsciente. Abrió nuevas perspectivas y sondeó nuevas profundidades”.

Freud comentó; –Mis setenta años me han enseñado a aceptar la vida con jubilosa humildad.

“La conversación tuvo lugar en la residencia de verano de Freud en Semmering, en los Alpes austriacos”.

Y se negó a admitir que el destino lo tratara con especial encono.

– ¿Por qué habría de esperar un trato especial? –dijo pausadamente–. La vejez, con sus evidentes incomodidades nos llega a todos. Golpea a un hombre aquí y a otro allá. El golpe cae ineludiblemente sobre un punto vital. La victoria final pertenece siempre al Gusano Triunfador”.

George Bernard Shaw (1856-1950), autor dramático, crítico y polemista irlandés, nació en Dublín. Entrevistado por Hayden Church.

(Liberty, 7 de febrero de 1931).

Le interrogó el periodista.

–Si usted fuera dictador de Inglaterra, ¿qué haría? –Probablemente volverme loco como Nerón –replicó– ¿A qué viene una pregunta tan estúpida? Otro cuestionamiento.

– ¿Existe algún aspecto en particular del cine sonoro que sea de especial interés para usted actualmente? –Las mejores películas que he visto son rusas. Aquí en Inglaterra estamos haciendo todo lo posible para impedir que se proyecten porque son demasiado morales para nosotros. No me interesa ningún aspecto en especial del cine sonoro. Sí me interesa el hecho abrumador de que se haya descubierto un método para proyectar obras y representaciones que reduce nuestros viejos, costrosos, astrosos, casi invisibles y casi inaudibles métodos teatrales al absurdo. Y la gente de nuestros teatros sigue parpadeando ante él y diciendo que no puede durar porque al público lo que le gusta es la realidad.

Al Capone (1899-1947). Gánster nacido en Brooklyn, Nueva York. Entrevistado por Cornelius Vanderbilt Jr.

(Liberty, 17 de octubre de 1931).

Durante la prohibición hizo una gran fortuna con el contrabando de alcohol. En octubre de 1931 fue sentenciado a once años de cárcel. En 1940 obtuvo su libertad tras un diagnóstico de neurosífilis.

En la entrevista, Capone mencionó.

–Va a ser un invierno terrible. La gente como nosotros tiene que rascarse el bolsillo, y bien rascado, si queremos que sobreviva alguien. No podemos esperar a que actúe el Congreso ni el señor Hoover, ni nadie.

– ¿Sabe usted, señor, que América está al borde de una revolución social. El bolchevismo llama a nuestras puertas. No podemos permitirle que entre. Tenemos que organizarnos en su contra, ponernos hombro con hombro y resistir. Necesitamos fondos para combatir el hambre.

Vanderbilt Jr se sorprendió.

“…en lugar de la cháchara habitual que suele brotar de la gente de su calaña, me había endosado un discurso que nunca había tenido la fortuna de escuchar antes”.

Lo describió físicamente.

“Era mucho más alto de lo que yo había imaginado, y mucho más robusto; un individuo con un apretón de manos digno de un oso, una panza de banquero, y la seductora sonrisa de todas las razas latinas”.

De Aguilar, publicado originalmente por Penguin Books. Primera edición: junio 2013.

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