Christopher Silvester, catedrático de historia en Peterhouse, Cambridge, durante más de diez años trabajó como periodista para Private Eye, pero también colaborador de importantes medios y responsable del libro Las grandes entrevistas de la historia, que comprende de 1859 a 1992.

Esta es la sexta parte de esta entrega y en su libro recopilatorio aparecen personajes en un lapso bastante amplio y que persisten en la memoria. Han dejado huella en este mundo. Aparece un texto sobre el género, que es el sustento de la obra de Silvester, sin olvidar que nuestro país ha tenido sólidos exponentes.

Este es otro punto de vista, diametralmente opuesto a los habituales.

“La entrevista es la peor aportación del nuevo (periodismo). Resulta degradante para el entrevistador, ofensiva para el entrevistado y aburrida para el público”. (Le Figaro, la traducción fue publicada en The Pall Mall Gazette, 11 de mayo 1886).

John Winston Lennon, (1940-1980). Músico, cantante y compositor, formó parte del influyente grupo The Beatles, creado en Liverpool en 1960. Fue entrevistado por Jann S Wenner. (Rolling Stone, 21 de enero y 4 de febrero de 1971).

Pregunta directa a Lennon: “¿Eres los Beatles?” “No, yo no soy los Beatles. Yo soy yo. Paul no es los Beatles. Brian Epstein no era los Beatles. Tampoco lo es Dick James (editor musical del grupo). Los Beatles son los Beatles. Por separado son otra cosa. George era un cantante que tenía su propio grupo antes de unirse a nosotros. Nadie es los Beatles. ¿Cómo podría serlo? En el grupo cada uno de nosotros teníamos nuestro papel.

“Cuando conocí a Paul le pregunté: ‘¿Quieres unirte a mi banda?’. Luego se apuntó George y después Ringo. Éramos sencillamente un grupo que se convirtió en algo muy, muy grande. Eso es todo. Lo mejor de nuestro trabajo juntos jamás fue grabado.

” Interrogó Wenner: “Me gustaría hacerte una pregunta sobre Paul y con eso dejamos el tema. ¿Qué sentiste cuando fuimos a ver “Let it be” en San Francisco?” “Me sentí triste. También sentí que… que esa película había sido hecha por Paul a mayor gloria de Paul. Fue uno de los principales motivos por los que los Beatles se separaron. No puedo hablar en nombre de George, pero sé perfectamente que estábamos todos hartos de ser los músicos que acompañaban a Paul.

“¿Cómo se llegó a la disolución de los Beatles? “Después de morir Brian, nos hundimos. Paul se hizo cargo de la situación y supuestamente nos dirigía. Pero ¿hacia dónde iba a encaminarnos si no hacíamos otra cosa que describir círculos? Fue entonces cuando nos separamos. Ésa fue la causa de la desintegración.

“¿Cómo describirías las reacciones de George, Paul y Ringo ante Yoko? “Ocurrió lo mismo. Puedes buscar las declaraciones de Paul; probablemente estén publicadas en los periódicos. Ha dicho muchas veces que al principio odiaba a Yoko pero que acabó por caerle bien. Pero ya era tarde para mí. Yo estoy con Yoko. ¿Por qué iba a tener que aguantar toda esa mierda de aquella gente?” Arthur Miller nació en 1915 en Nueva York. Ganó el premio Pulitzer por su obra más famosa, Muerte de un viajante en 1949. Fue entrevistado por Josh Greenfeld. (The New York Times Magazine, 13 de febrero de 1972).

A la posibilidad de una cita con Greenfeld, Miller le dijo: “Acabamos de posponer la producción de mi nueva obra de teatro hasta el próximo año, así que tengo un montón de huecos libres en mi agenda estos días. Por ejemplo, estaré en casa mañana y el viernes. Y este es el mejor lugar para que charlemos. Así no habrá interrupciones ni distracciones. ¿Te viene bien que nos veamos mañana?” El periodista escribió: “Pero el fantasma de Marilyn Monroe aún permanece, una distracción que se cierne sobre toda consideración ya sea biográfica o de cualquier otro tipo, acerca de Miller. Es sencillamente más fácil recordar que participó una vez en el intento de lograr el gran matrimonio americano, que recordar que puede que haya escrito la mejor obra de nuestro teatro”.

Ya en casa del dramaturgo se saludaron: “Y cuando hice una pausa para apreciar el paisaje, que él pareció ver también por vez primera, comentó meditabundo: “Cuando uno ve esto se pregunta por qué la gente está tan mal de la cabeza.

“¿Escribes todos los días?” A lo que respondió: “Todos los días. A veces hasta siete días a la semana. Todas las mañanas me levanto a eso de las siete y a las ocho y media ya estoy aquí. Luego trabajo hasta… Bueno, eso depende del día.

” “¿Cuánto de lo que escribes llegas a utilizar y cuánto desechas últimamente? “Depende de la obra que sea”, dijo Miller, cogiendo su pipa e inclinándose hacia adelante para cargarla. “En esta última solo he tenido unas setenta y cinco páginas. El texto completo ocupa alrededor de 140 páginas. Así que no es nada… “¿Para qué usas los cuadernos de notas? Él contesta: “Para bocetar escenas, para organizar las cosas, para desarrollarlas. A veces escribo un acto completo y luego uso solo una escena”.

“Le sugerí que habláramos brevemente de la política y dijo en tono cortante: ‘Detesto la política’. Está bien –dije–, entonces hablemos de tu puritanismo.”

Miller alzó las cejas y frunció los labios. “Era un puritano y no tenía seguridad en mí mismo –río Miller–. ¿Qué puritano puede sentirse seguro de sí mismo?” De Aguilar, publicado originalmente por Penguin Books. Primera edición de junio 2013.

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