En una actitud esquizofrénica, el gobierno estatal primero lanzó una convocatoria el 13 de febrero dirigida para madres solteras, jefas de familia, personas con capacidades diferentes, adultos mayores y jubilados para que se registraran y así fueran parte del padrón de beneficiarios del denominado Programa alimentario. El volante que circuló ampliamente por redes sociales fue difundido incluso en portales de noticias. No obstante, el mismo jueves, a través de las redes oficiales del gobierno estatal, el evento fue cancelado. “En relación al supuesto comunicado por medio del cual el gobierno del estado invita a que se acuda este 14 de febrero (ayer) del año en curso al registro del Programa alimentario, mismo que está circulando en distintos medios de comunicación y redes sociales, se informa que es totalmente falso”. Así de claro fue el texto difundido la noche del jueves. Peeero… la realidad fue otra. Resulta que desde temprano cientos de personas acudieron ayer a las instalaciones de la feria de Pachuca para poder registrarse y ser beneficiarios del programa de marras. Por supuesto, la actitud errática del gobierno confundió a varios que, a través de grupos de redes sociales, buscaban una explicación. Este diario acudió a las instalaciones de la feria y encontró que, en efecto, el evento que un día antes se había promovido y después cancelado al final sí se llevó a cabo. ¿Alguien entiende ese galimatías? Echar a andar programas con vocación clientelar puede ser motivo de controversia dado que estamos en medio de un proceso electoral, pero además el gobierno viola las propias reglas de operación del programa. ¿Será por eso su esquizofrenia? De filón. Por fin hubo un arreglo. Resulta que la alcaldesa de Pachuca Yolanda Tellería anunció que ayer mismo fue restablecido el sistema de recolección de basura a cargo de la empresa Tecmed, con lo que desactivó la crisis de la basura. El traslado de residuos se hará a Mineral de la Reforma con la venia de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales de Hidalgo (Semarnath). Como diría el clásico: Hablando se entiende la gente.

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