En el texto anterior traté de explicar el tipo de narración tan sencilla del director coreano Kim Ki-Duk en Las estaciones de la vida (Spring, summer, fall, winter… and spring).

En ella podemos ver cinco pequeños cuentos en evolución y relación con las etapas de un individuo.

Anteriormente enfaticé sobre el inicio del film con “la primavera” y cómo esta es significada con el despertar del acto compasivo en un pequeño niño, el discípulo.

Ahora es momento de continuar con el “verano”.

Si en la estación pasada nos habló sobre la violencia como un aspecto de la naturaleza humana, ahora nos hablará sobre el despertar sexual, representando esa etapa con el gallo.

Ahora, el niño es adolescente y por circunstancias del destino una joven es llevada al recinto sagrado para ser sanada. Sin embargo, esa búsqueda de curación se convierte en un tormento para nuestro joven discípulo. Tormento que es transformado en felicidad hasta que hombre y mujer aprendieron a disfrutar de sus cuerpos. Pero entre las enseñanzas del maestro: “la lujuria despierta el deseo de poseer. Y eso despierta el deseo de matar”.

Así el joven discípulo realiza un viaje para poder diferenciar lo que es el amor y lo que es la lujuria.

Y una vez más la puerta se nos abre en “otoño”.

El maestro es cada vez más viejo y su compañero un gato. En una nota periodística lee “Joven de 30 años huye tras asesinar a su esposa”.

Ahora convertido en hombre, regresa al templo y en su espalda carga el enojo y la culpa del mundo de los hombres. La verdadera reflexión consiste en descubrir cómo calmar la mente, cómo aliviar el corazón del odio. Pero más importante es descubrir, cuándo dejar ir. El maestro termina su misión en la tierra y el templo es habitado por la serpiente, la fuente de la sabiduría.

Llega el “invierno” y con él la reconstrucción. El movimiento como un principio de liberación y dominio mental. Una vez reconstruido el hombre, la energía femenina aparece con un secreto y un bebé en sus brazos.

No sabemos cómo el infante de la primavera y el maestro llegaron ahí. Pero lo que al final de la película podemos observar, es que la historia se repetirá. En la cual seremos testigos de las enseñanzas del maestro y los errores del niño, del hombre; de nuevo llega la primavera y en esa ocasión acompañada por una tortuga.

Las estaciones de la vida (Spring, summer, fall, winter… and spring), una pieza cinematográfica muy sencilla cargada de un sinnúmero de simbolismos que van más allá de la anécdota, es decir: las perlas en la iluminación del maestro, los animales en las estaciones, los mantras, lo periodos de los budas, el cuerpo y la emoción, el estado del cuerpo con el estado de la mente, la caligrafía que se desvanece, la caligrafía que toma color, etcétera. Son momentos de trascendencia que al ser descubiertos por el espectador tomará una dimensión de información más allá de la historia, más allá de la razón. Penetran justo en la energía, en la emoción.

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