“Nosotros llegamos primero al periodismo, nosotras un poco después; nosotros siempre hemos construido la realidad social, nosotras empezamos periodísticamente a describirnos a nosotras mismas; nosotros perseguimos la noticia desde el siglo XIX, nosotras tuvimos que conquistar ese derecho; nosotros hacemos periodismo, nosotras también”… En efecto, las mujeres mexicanas ganaron esa pasión de ser reporteras y lo hicieron con cuatro excelentes pioneras: María Luisa Ross, Magdalena Mondragón, Esperanza Velázquez Bringas y Elvira Vargas. En este libro se hace un recorrido a su vida, su trayectoria, así como a la tenacidad de hacer suya la notica. Son Mujeres de primera plana, otro libro que he escrito y esta semana ya llega impreso a mis manos y que el viernes 16 de octubre, a las seis de la tarde, presento en Facebook Live, a través de la fanpage de mi casa editorial, Elementum. La obra, muestra a cuatro pioneras que decidieron salir tras la noticia y convertirse así en las primeras reporteras mexicanas.

En El Universal, Esperanza Velásquez Bringas, editora responsable de la página infantil, más tarde fue una colaboradora constante que se distinguió de sus contemporáneas porque además de redactar artículos y ensayos empezó a entrevistar personajes. Se convirtió en precursora de dicho género periodístico:

Hubo otra periodista a quien Don Jesús Silva Herzog la llamó nuestra primera mujer periodista en el sentido auténtico del vocablo. María Luisa China Mendoza la calificó como una muchacha atrevida, periodista entre los periodistas. Martha Robles consideró que ella fue una precursora del periodismo femenino en México. Su nombre fue Elvira Vargas.

A la par brilló junto a ella Magdalena Mondragón, su ironía y sentido del humor hicieron que su estilo fuera muy diferente al de sus colegas, tanto hombres como mujeres y les dieran un tono distinto a sus columnas, el género periodístico que más practicó.

Finalmente, la cuarta reportera recuperada es la hidalguense María Luisa Ross, colaboró, a principios del siglo XX, en varias publicaciones, entre ellas El Universal, fue de ahí que pasó al suplemento cultural, El Universal Ilustrado, donde empezó a reportear, haciendo crónicas y entrevistas. En 1918 entrevistó a Esperanza Iris, esta conversación permite confirmar que una mujer mexicana toma entre sus manos un género periodístico informativo para explorarlo y desarrollarlo a su manera. Ross describe, detalla en la entrevistada para imaginarla, tal vez para sentirla cerca, para no verla como una alejada y fría diva del momento. La descripción humaniza a la protagonista de esa charla.

Sin duda alguna, las cuatro reporteras representan un capítulo importante en la historia de la prensa nacional. Ellas son las primeras que dejan el mundo interior para tratar de informar sobre el mundo exterior. A partir de entonces su autonomía textual se fortalece al ampliar sus temas, agilizar su lenguaje y llegar a un público más general y abierto. Por ello, vale la pena leer Mujeres de primera plana. Las primeras reporteras mexicanas, puede solicitarse por correo electrónico y se envía a domicilio: [email protected]

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