Un lobito llamado Fidel Velázquez (primera parte)

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Arturo Moreno Baños

Durante muchas décadas, el nombre de Fidel Velázquez fue sinónimo de poder. Fundador de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), asumió su liderazgo desde 1941 y solamente la dejó el día de su muerte, en 1997.
Fidel Velázquez Sánchez nació en San Pedro Azcapotzaltongo, hoy Villa Nicolás Romero, en el Estado de México, el 12 de mayo de 1900; ese año se cumplía la sexta reelección de Porfirio Díaz y el país vivía serias transformaciones. Sus padres, Herlinda Sánchez y Gregorio Velázquez, eran personas de campo. La Revolución de 1910 condujo al pequeño Fidel por diversos derroteros: marchó con su padre a trabajar a Tlaxcala, después a un rancho maderero en Puebla. En ese lugar, un tiroteo entre obregonistas y carrancistas provocó la muerte de su progenitor.
Tras quedar en la orfandad, siguió laborando en el campo. Tiempo después, debido a la peligrosidad que se vivía y a la aparente calma que brindaba la capital del país, en 1918 llegó a la Ciudad de México a trabajar en una carpintería de la colonia San Rafael. Dos años después se marchó a la hacienda del Rosario, en los límites con el Estado de México, y comenzó a trabajar como repartidor de leche. Pronto se involucró en la vida sindical.
En ese tiempo el sindicalismo se encontraba en pañales. Una huelga nacional del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) en 1916 tensó las relaciones entre los trabajadores y el gobierno carrancista. Los líderes fueron condenados a muerte y solo la presión internacional logró salvarlos del cadalso.
En 1918 se fundó la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM) y con ella se abrió una nueva página dentro del movimiento obrero, generando una política que durante varias décadas se convirtió en una de sus premisas: la alianza con el Estado. Se trataba de una relación denominada “colaboracionismo” por los propios cromistas. Su líder era Luis Napoleón Morones, quien jugó un papel capital en sus primeros años. Gracias a su alianza con el gobierno, ocupó diversas posiciones políticas: fue gerente de la Compañía Telefónica y Telegráfica, dirigió los Establecimientos Fabriles Militares y en su momento cúspide fue secretario de Industria, Comercio y Trabajo.
Morones fue un personaje fundamental en la conformación del modelo de líder que el gobierno necesitaba para sostenerse y, sin duda, Fidel Velázquez era el indicado para ejercer esa función.
Fidel se inició en el sindicalismo en 1920. En la hacienda del Rosario comenzó a participar, casi por intuición, aunque alguna vez declaró que tuvo influencia de la Confederación General de Trabajadores (CGT).
Fue despedido de ahí por sus actividades de proselitismo y ello lo motivó a crear una gran organización: la Util (Unión de Trabajadores Lecheros). Para entonces había conocido a los hermanos Alfonso y Justino Sánchez Madariaga, con quienes fundó el Sindicato de Lecheros, que a su vez se adhirió a la Federación de Sindicatos del Distrito Federal (FSTDF), perteneciente a la CROM.
Tras el asesinato de Álvaro Obregón en 1928 comenzó la debacle de la CROM, pues Morones fue señalado por una parte de la opinión pública como cómplice en el crimen. Este caos sirvió de base para que un grupo de sindicatos renunciara a la CROM. Morones proclamó que se iban “cinco miserables lombrices”, a lo que Luis Araiza, uno de los ideólogos sindicales, le respondió: “Torpe de usted Morones que en su calenturienta imaginación ve lombrices. Profunda su equivocación, porque los que usted califica de lombrices son cinco lobitos que pronto, muy pronto, le van a comer todas las gallinas de su corral”.
En la FSTDF Velázquez había trabado amistad con otros tres personajes con los que se unió para salir de la CROM: Fernando Amilpa, Jesús Yurén y Rafael Quintero. Con Araiza, conformaron el grupo de los “cinco lobitos”.
Gracias a esa ruptura, el gobierno los premió otorgándoles cargos en las juntas de conciliación y arbitraje, lo cual les fue de gran utilidad para seguir engrosando su organización. Además, su poder se vio estimulado cuando el propio Fidel fue nombrado miembro de la comisión redactora de la Ley Federal de Trabajo.
Muy pronto los “cinco lobitos” engulleron a diversos grupos dedicados a los servicios: restauranteros, cantineros, trabajadores del rastro, cerilleros, pequeños comerciantes, expendedores de carbón y otros.

Continuará…

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Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.