Un mito la reducción de tarifas en servicios públicos

592
HOMBRE

Una de las promesas de campaña del actual gobierno es que bajarían las tarifas de electricidad con la aprobación de la reforma energética; sin embargo, después de la aprobación de esa reforma estructural hoy en el país el costo por el servicio de electricidad no solo no descendió, sino que por el contrario ha aumentado en perjuicio de la economía de millones de ciudadanos, ya que el aumento a las tarifas de luz a la industria ha disparado el incremento de los productos de consumo básico.
Las tarifas de la electricidad en México, de acuerdo con una investigación realizada por un diario de circulación nacional, son 30 por ciento más caras, en promedio, que en cualquier otra parte del mundo, debido a las tomas clandestinas (uso de diablitos) por parte de empresas y particulares, la política de no pago y el costo del combustóleo, principal insumo para producir la energía eléctrica en el país.
No obstante de que el gobierno federal anuncia permanentemente en sus spots publicitarios que la reforma energética reduciría las tarifas de energía eléctrica, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) aplicó recientemente un incremento, mismo que ya comenzó a repercutir en el alza de precios de los alimentos y otros servicios.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) el gobierno ha incrementado el precio de la luz a la industria por arriba de la inflación. Y es que el precio promedio a nivel nacional del kilowatt hora (kWh) de 1999 al 2012 registró un incremento de 260 por ciento, contra 82 por ciento de aumento en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) en el mismo lapso.
En el caso de las tarifas para la mediana empresa, en ese mismo periodo, pasaron de 52.28 centavos el kWh a 164.66 centavos. Es decir, hubo un incremento de 214 por ciento, 2.6 veces el nivel general de precios de la economía mexicana. En tanto, en el servicio doméstico, el incremento en la tarifa eléctrica fue de 1.7 veces la inflación.
Las anteriores cifras oficiales muestran que la reducción de las tarifas de electricidad es una fantasía gubernamental y que la mentada reforma energética solo ha servido para que el gobierno federal venda los recursos naturales no renovables como el petróleo y el gas natural a empresas privadas nacionales y extranjeras.
El nuevo PRI vendió una fantasía a los ciudadanos que votaron en las elecciones presidenciales de 2012, de que bajarían las tarifas de electricidad, de que habría beneficios para los ciudadanos con la llegada del priismo a la presidencia de la República, pero la realidad ha colocado a cada quien en el sitio que les corresponde: a los priistas como los mentirosos de siempre y a la ciudadanos como los ingenuos de toda la vida.
El grueso de los ciudadanos, los más afectados siempre con las alzas, vemos cómo se nos esfuma de las manos nuestros ingresos salariales cada quincena ante los aumentos de precios, los cuales justifican las cadenas comerciales minoristas o dueños de los tradicionales estanquillos “por el aumento de la electricidad”, por el aumento de las gasolinas”.
El reetiquetado silencioso que se da permanentemente en los alimentos y otros bienes de consumo ha sido una constante a lo largo de la actual administración, misma que colaboró con el deterioro del poder adquisitivo de los habitantes del país con la reforma fiscal, mediante el camino fácil de aumentar el cobro de impuestos a los contribuyentes cautivos en vez de realizar una verdadera reforma que cerrara el paso a la evasión y elusión fiscal de las grandes empresas y del comercio informal.
Por esos simplismos de parte de los gobernantes y de quienes legislan las leyes México se ha convertido en un país caro para vivir. Los gobernantes en vez de buscar condiciones de vida favorables para sus ciudadanos, han impulsado una serie de normas económicas, financieras y sociales que benefician a los grandes capitalistas, a los empresarios, generando la concentración de la riqueza en unas cuantas familias y orillando a la pobreza a millones de ciudadanos.
En el lobby principal de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión resalta una frase que acuño en 1831 José María Morelos y Pavón en “Los Sentimiento de la Nación: Moderar la opulencia y la indigencia”, frase que los legisladores federales han omitido cegados por sus deseos de enriquecerse a costa de lo que sea.
Por esa razón, la única alternativa que nos queda a los ciudadanos es que nos unamos para defender nuestros derechos, nuestros patrimonios, nuestro presente y el futuro de nuestros hijos, antes de que nos despojen de hasta los sueños de aspirar a vivir en un país seguro, con empleo suficiente y bien remunerado, con servicios de salud y educativos de calidad, con alimentos suficientes y a precios justos. Por eso amigo lector, primero lee, piensa, decide y actúa.

Comentarios