Unos pocos meses nos duró el gusto de la reducción del precio de las gasolinas que prometió el gobierno del presidente Peña Nieto, mismo que tiene sin cumplir varios de los compromisos que asumió durante su campaña electoral. Hace unos días nos enteramos de una nuevo gasolinazo determinado por los amos y señores de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que comanda Luis Videgaray, a quien se le ha hecho bolas el engrudo en materia económica.
De acuerdo con las disposiciones de Hacienda y Crédito Público los precios de los combustibles para el mes de julio serán: la gasolina Magna se venderá a 13.40 pesos por litro, es decir 24 centavos más respecto al mes de junio del año en curso, concretándose de esta manera su primer aumento en lo que va de 2016.
En tanto, la gasolina Premium aumentó a 14.37 pesos por litro, lo que significa 34 centavos más cara con respecto al precio establecido en el mes de junio. A su vez, el diésel se mantiene sin cambio al venderse a 13.77 pesos por litro.
Las tarifas entraron en vigor a partir del viernes primero de julio, con base en lo dispuesto en el Diario Oficial de la Federación, donde se publicó el acuerdo por el que se dan a conocer las cuotas complementarias y las cuotas definitivas del impuesto especial sobre producción y servicios aplicables a las gasolinas y al diésel, así como los precios máximos de dichos combustibles, aplicables en el mes de julio de 2016.
La justificación de la Secretaría de Hacienda es que los nuevos precios máximos de las gasolinas Magna y Premium para julio se deben a la reciente recuperación en la cotización del crudo, así como a la estacionalidad que típicamente se observa en los precios internacionales de las gasolinas.
Asimismo, aseguró que esos precios se establecen respetando las determinaciones del Congreso de la Unión, que aprobó que durante 2016 los precios máximos de los combustibles en México se ajusten con sus referencias internacionales, siempre y cuando los ajustes se den al interior de una banda de precios.
También, argumentó que respetar el esquema aprobado en materia de fijación de precios es esencial para cumplir con las metas de balance público, con el fin de preservar la confianza sobre la fortaleza de las finanzas públicas del país y la estabilidad macroeconómica.
Las autoridades hacendarias pueden justificar de mil formas los aumentos a los combustibles, que obedecen a los ajustes en los mercados internacionales, que servirán para mantener la fortaleza de las finanzas nacionales y otras muchas más justificaciones que la mayoría de los mexicanos no logra comprender.
Lo que sí comprendemos los ciudadanos es que ese aumento a los combustibles se traducirá en una avalancha de alzas en los precios de los alimentos, los bienes y servicios, así como en mayores abusos por parte de los comerciantes, quienes solo están en espera del más mínimo pretexto para aumentar los precios.
Y para colmo de la mayoría de quienes habitamos este país inmensamente rico en recursos naturales, pero tan pobre en líderes y en políticos con verdadera vocación de servicio en beneficio de las mayorías, hace poco la Comisión Federal de Electricidad (CFE) informó que en el último año se ajustarán las tarifas para el sector comercial
La CFE, que según el gobierno mexicanos es una empresa de clase mundial ya realizó ajustes durante el mes de abril las tarifas eléctricas para los sectores comerciales y doméstico de alto consumo, las cuales registraron un incremento de entre 2.8 y 3 por ciento.
La empresa justificó que ese aumento se debe a que la Comisión Reguladora de Energía (CRE) actualizó la metodología para fijar el precio del gas natural en la zona centro de México.
Debido a esos cambios, el precio del gas natural que la CFE le compra a Pemex para generar energía eléctrica se incrementó en 20.5 por ciento en marzo de 2016 respecto a febrero de este año. Ese precio es el utilizado en la fórmula determinada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para calcular las tarifas eléctricas.
Será el bendito, pero lo único que sabemos los ciudadanos es que el dinero que percibimos a cambio de nuestra fuerza de trabajo no alcanza para adquirir los alimentos, los bienes y servicios necesarios. Es decir, con forme pasa el tiempo atestiguamos cómo nos empobrece este gobierno que prometió mucho y nada ha cumplido para el bien del pueblo.
En las elecciones de 2018 seguramente habrá una respuesta contundente de los ciudadanos hacia el gobierno de Peña Nieto. En tanto, tenemos la responsabilidad de organizarnos para defendernos de la delincuencia y de los gobernantes. Por eso amigo lector, primero lee, piensa, decide y actúa.

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