Víctor Guillermo Kanan Huebe, licenciado en derecho y notario público 11 en Hidalgo, es, a la vez, exitoso inversionista.
De elegante sentido del humor y charlas fluidas, mantiene el interés de quienes le acompañan, sin ser pasivo, porque atisba de sus interlocutores semblantes, reacciones; ágil para el apunte oportuno.
Independiente a su formación profesional y académica, incursionó como servidor público. En su último encargo estuvo al frente de la delegación federal del Instituto Nacional de Migración.
Durante años albergó un deseo: ser acalde de Pachuca.
Todavía en 2016, por tercera ocasión, hizo pública su aspiración para que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) lo respaldara. No tuvo eco.
Propietario de tres hoteles, está enfrascado, desde meses atrás, en la rehabilitación de uno más, el que fue Hotel Noriega, en la calle Matamoros, muy cercana a la plaza Independencia.
La última vez, tras cuantificar la inversión, respondió con bonhomía: “Ahí vamos, ahí vamos; no ha sido fácil”.
Nunca se dejará vencer.
Pero a lo anterior se suma su pasión por el futbol. Sabe de memoria la historia del Pachuca; conoce bien del balompié desde lejanos mediodías dominicales en el estadio Revolución.
En la reminiscencia, dice que el club fue creado por mineros ingleses y formalmente su primer partido fue el primero de noviembre de 1892. El propietario era Frank Rule.
Apunta que en 1960, con el apoyo de Germán Corona del Rosal, se conformó permanente la franquicia.
Y alguna vez, una de esas tardes de verano, tomando café, contó que estuvo en un tris de comprar al equipo tuzo
La referencia no es ajena para el diarista hidalguense Jorge Luis Pérez, que, al igual que Víctor Kanan, desde muy pequeño, casi bebé, mantuvo devoción por el mismo equipo.
Y así lo contó: “El propietario del equipo era José Luis Villuendas, quien estaba al frente de un Servicio de Seguridad Privada (Sepros).
“Después de 19 años y de varios intentos por ascender a primera división, en la temporada 1991-1992, Pachuca, dirigido por Benjamín Fal, tuvo nueva oportunidad al enfrentar a Zacatepec, que tenía como técnico a un bien posicionado entrenador, Diego Malta.”
Kanan Huebe, al recordar su propósito de adquirir al conjunto hidalguense, refirió: “Ese fin de semana, previo al partido decisivo contra los Cañeros, me decidí a hacerle una oferta al señor Villuendas. Escuchó y me dijo que si me parecía me comunicara el lunes siguiente para hablar más en concreto. Así quedó”.
Jorge Luis Pérez, quien lustros atrás fuera señalado como sólida promesa en futbol, cita que había un empate global en el marcador: 2-1 en la ida y 1-0, hasta agotarse el tiempo, en la final.
“Por los Tuzos anotaron Efrén Meza, allá, en el ingenio, y aquí, el Gato Sandoval.
“Se llegó a una tanda crucial de penales. El estadio Revolución estaba colmado. Yo era uno de los que elevaron oraciones.
“Fue como script de cine, en los tiros de castigo Pachuca ganó 11-10. El definitivo lo consiguió Manuel Padilla y Rolando Soto detuvo el que ejecutó Víctor Ríos.”
El lunes, convenido, Víctor Kanan se comunicó con Villuendas y ratificó su oferta.
El director de Sepros, repuso: “Sí, me interesa, solo que el precio se multiplicó. Estamos en primera división; usted dirá”.
Kanan, agregaría: “Quedaba fuera de mis posibilidades; decliné. Un penal fue la diferencia”.

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