Pasaron poco más de dos años desde que la UNAM declaró inviable la construcción del relleno sanitario metropolitano entre Zapotlán y San Agustín Tlaxiaca, inmediatamente se pensó en un proyecto alterno que atendiera el problema de la basura y de manera paralela generara un beneficio social. Ayer, autoridades federales y estatales dieron inicio a la construcción de la planta de generación de energía eléctrica con residuos sólidos urbanos en Tizayuca, la cual tiene una inversión de 3 millones 750 mil pesos y creará cerca de 170 empleos directos. El modelo privado tiene una proyección a 20 años, tiempo en el que la empresa Valorización de Residuos Sólidos Urbanos de México SAPI de CV generará alumbrado público a municipios cercanos a la zona sur del estado, previo pago. El antecedente se remonta a febrero de 2015, cuando el Congreso de Hidalgo aprobó decreto para que el gobierno del estado y los municipios puedan celebrar contratos de asociación pública-privada para el suministro de energía eléctrica por fuentes renovables. Los ayuntamientos, en caso de que sus asambleas determinen la adhesión, deberán descontar del fondo general de participaciones federales (ramo 28) el importe mensual por energía eléctrica que le será suministrada por el inversionista. La central eléctrica será diseñada, construida, operada y mantenida por el inversionista proveedor, pero, en un término ventajoso, al finalizar el contrato el complejo y los derechos sobre los terrenos serán propiedad de la empresa. La trascendencia radica en que es la primera vez en México que se proyecta construir una planta que genere electricidad a través de la basura, siendo ello un modelo para América Latina y el resto del país. Pero más allá de las demagogias a las que nos tiene acostumbrada la actual administración estatal, ayer arrancó una obra que responde a uno de los compromisos adquiridos por nuestro país en la Cumbre de Líderes de América del Norte, en la que junto con Estados Unidos y Canadá se estableció la necesidad de que cada nación use en su producción energética al menos 50 por ciento de energías renovables. Este concepto obligadamente tendrá que aglutinar la participación de los municipios hidalguenses, si recordamos que son los pagos por energía eléctrica uno de los talones de Aquiles que más aquejan a las administraciones, aunque por otra parte las retenciones de una parte del ramo 28 obligarán a hacer ajustes a otros rubros. El compromiso camina. Queda en el aire el costo y términos de los contratos, entretanto Valorsum, la empresa ganadora, tiene en la bolsa varias hectáreas de terreno. ¿Su mérito?: la fructífera trayectoria en el campo de la generación eléctrica sustentable. De filón: la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo camina hacia el cumplimiento de la internacionalización programada en el Plan de Desarrollo Institucional 2011-2017. En el Instituto de Ciencias de la Salud 47 estudiantes de 21 países son testigos de ello.

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