Like
Like Love Haha Wow Sad Angry

Mañana, en Mérida, Yucatán, se llevará a cabo el tercero y último debate de cuatro candidatos a la presidencia de la República.
De acuerdo con analistas políticos, solo un tropiezo monumental de Andrés Manuel López Obrador podría modificar el rumbo que lleva, como casi seguro triunfador en la elección del primero de julio, cada vez más próximo.
En los dos primeros debates, el primero celebrado en la Ciudad de México y el segundo en Tijuana, según recuentos, hubo dos ganadores, Ricardo Anaya y José Antonio Meade, respectivamente, aunque no tan significativos que alteraran posicionamiento de aspirantes.
Se recuerda, en el primero, a un López Obrador entre fatigado y echado para atrás, que mantuvo parquedad de expresiones.
Ya, en el segundo, al aplicar fuerte calificativo a Anaya y, al tiempo, regocijarse con una cartera que guardó celosamente, ante el riesgo, dijo, que el panista de 39 años pudiera sustraerla.
Ahí, AMLO recobró puntajes perdidos, no muchos, ciertamente.
Quienes conocen e interpretan “lo que se ve y lo que no se vislumbra”, han dado casi unánimes lecturas a formas de medición como son las encuestas.
Algunas, las más, sitúan en amplios porcentajes de aceptación al tabasqueño, aunque otras, si bien, le han favorecido, no son tan contundentes.
Refiriéndose a estas, dirigentes de partidos contrarios a Morena han recurrido a hipotéticos cambios, considerando que en un amplio sector de ciudadanos, etiquetados como indecisos, podrían modificar tendencias, llegando casi a afirmar que ya se había provocado un empate técnico entre Meade y Andrés Manuel.
Permea la duda de que algo así ya hubiera ocurrido o se vislumbrara.
Lo de mañana, en Mérida, la blanca, de gente asequible, amable, no parecería tener tintes anticipados como definitorio en la carrera por encabezar el Poder Ejecutivo federal en el próximo sexenio.
Se agregaría que el abanderado de Morena ha rectificado caminos, como el cristalizar un amor y paz con los empresarios, en abierto diálogo con cupulares hombres de negocios.
Queda, se ajuntaría, el manejo que se le dé a grupos magisteriales, como el de la CNTE, que a través de marchas y plantones se han hecho sentir en grandes sectores de la muy leal Ciudad de México.
Lo que sí se anticipa, y no constante en debates, sino en encuentros públicos con los portavoces de los cuatro contendientes, en que tres se han lanzado con todo contra López Obrador, mal gastando sus tiempos, parecería, en difundir sus propios proyectos.
Salvo escarceos de Anaya con Meade, la norma es: todos contra el puntero, lo que limita identidades y acorta tiempos valiosos para ellos.
Le queda a Anaya, como asignatura que enfrentar, el video que circuló en redes sociales, en que se pone en entredicho su honorabilidad. Seguro será explícito.

Preguntas ciudadanas

El 17 de abril pasado, un grupo de ciudadanos entregaron a los candidatos a la presidencia de la República un cuestionario sobre temas fundamentales para el país.
Tres respondieron y, por lo menos en El Universal, en un suplemento de 56 páginas, apareciendo en orden alfabético: Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador y José Antonio Meade.
Fueron asuntos fundamentales como Estado de Derecho, disminuir violencia, corrupción, volatilidad financiera, inversiones, desarrollo social y paternalismo.
En la última página de esa edición especial se publican los nombres de quienes armaron las preguntas, 49 en total, entre ellos solo tres mujeres.
Las contestaciones no se sujetaron a un espacio determinado, y en pocas, muy pocas, no hubo respuesta.
En el primer punto, con 11 cuestionamientos, preguntan si ellos (candidatos) consideran que la Constitución, reformada más de 700 veces en 100 años, se debe modificar. Los interrogados, términos generales, coinciden que podría haber cambios de acuerdo con las condiciones de la República.
Igualmente se les piden sus puntos de vista sobre el nuevo sistema de justicia penal, y con cinco interrogantes, citan en que debe haber algunas reformas como el que un delincuente detenido en flagrancia no pueda librar la prisión preventiva, apunta particularmente Anaya.
En el tercer capítulo, muy general, de 11 incisos, programas a emprender para disminuir la violencia. López Obrador, determina: “Hay que concentrarse en atender no solo los efectos, sino las causas” y Meade: “Respetar y proteger los derechos humanos de todas las personas”. En lo global, asunto interesante.
No podría faltar la corrupción. Son 14 los temas alusivos. En lo general los tres que pretenden la presidencia de la República son extensos, como lo han expuesto en sus recorridos de promoción electoral.
Economía y deuda pública, en 15 interrogantes fue abordada puntualmente analizada. La coincidencia es general sobre el tratamiento, aunque con particularidades de cada uno. Se entendería que hubo el asesoramiento de especialistas.
Sobre Volatilidad económica, los tres omitieron, cada uno, una respuesta, pero, en contrapeso, López Obrador envió un texto amplio, dentro de los ocho incisos.
En Inversiones, nueve interrogantes, la pregunta toral apunta a: “¿Qué cambios propone para incentivar el crecimiento económico, los últimos 25 años insuficientes? También nueve respuestas, en mosaico, en particular aludiendo a Pemex y CFE, con el abanderado de Morena extenso en su consideración.
No menos importante, Desarrollo social, ocho temas en que los ciudadanos citaron que se trata del problema estructural más agudo de México. Puntuales las disertaciones, surgidas, se insiste, de voces autorizadas.
La penúltima, Paternalismo, determina, con 14 interpelaciones precisas, que los programas sociales implementados desde hace 20 años se han caracterizado por ser paternalistas, muchos de ellos, atrapados por el clientelismo político. Anaya no aparece en la primera respuesta.
De esa forma, en un universo genérico, quedan establecidos posibles proyectos a desarrollar en el nuevo sexenio, aunque solo será uno, el que se entiende, las implementará: el ganador el primero de julio.

Futbolistas de fiesta

El Mundial de futbol está a la vista. Todo parece concentrarse en elucubraciones de aspirantes al título, pero en el entorno aún está vigente, un tanto trivial, el festejo prolongado, por cierto, de algunos integrantes de la selección de México.
Unas horas antes, el tricolor había superado a Escocia, en juego de preparación, un gol a cero.
Supuestamente, federativos les iban a organizar un festejo, pero optaron por concederles fecha libre, lo que emplearon para estar con sus familiares, salvo los enumerados.
La publicación no ahonda en situaciones escabrosas. Hubo respuesta oficial por el animado convivio.
Guillermo Cantú, secretario general de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), descartó que se impusieran sanciones a los desvelados.
Se entiende que no habría otra salida, porque inhabilitarlos, sancionarlos, significaba desarmar al seleccionado, porque la mayoría de ellos son titulares.
Aunque se consideró que ellos, en mucho, son prototipo de vida para niños y jóvenes; ejemplos. Además, algunos son casados, lo que significa que sus relaciones familiares se afectaron, como el caso de Herrera, quien pidió permiso para viajar a Portugal y, se supone, explicar la situación a su esposa.
Al final, en torno al grupo surgió un sentido solidario que podría traducirse en buenos resultados.
Tan singular suceso apartó, aunque fuera con brevedad, lo que por hoy atrapa un interés global: la lucha electoral.

Like
Like Love Haha Wow Sad Angry

Comentarios