A principios de julio pasado, una fuente de primer nivel en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador me contó que Juan Collado, el abogado de los poderosos, recibió una llamada de su principal socio en muchas andanzas: Carlos Salinas de Gortari. Los amigos del expresidente son los amigos del litigante. Los unen muchos capítulos turbios, entre ellos el episodio Carlos Ahumada-Rosario Robles.

Salinas, me dijo la fuente, le pidió a Collado que sacara al expresidente Enrique Peña Nieto de México. No era la primera vez que recibía una orden así. Antes había ayudado a Ahumada a trasladarse a Cuba por orden también de Salinas.

Collado, abogado de la élite política priista, “tiene varias propiedades en España”, según mi fuente. Pero Peña fue enviado a un palacete en Marbella, provincia de Málaga, en la costa del Sol occidental. Lo dejó por allá para tranquilizar las aguas luego de episodios ridículos en público (un video donde baila aparentemente borracho, por ejemplo) y se regresó a México.

El exjefe del Estado mexicano tuvo que abandonar la propiedad poco después, porque Collado Mocelo cayó en desgracia: el 10 de julio fueron por él al restaurante Morton’s, en la Ciudad de México. Fue esa fuente la que me dijo que estaba con Carlos Romero Deschamps, cliente del mismo Collado y amigo de Salinas de Gortari. Fue arrestado por lavado de dinero y crimen organizado. El líder petrolero creía que iban por él y se tiró al piso; Collado se paró derechito como una regla porque pensó lo mismo. Quizás pensó más: que debía ir a su oficina y preparar la defensa de Romero Deschamps. Pero no. Ese día cayó en manos de la justicia por Caja Libertad y sigue detenido. Y así fue que Peña Nieto abandonó su refugio temporal para internarse por Europa, muchas veces acompañado –no siempre– de su nueva novia: Tania Ruiz.

López Obrador retiró las pensiones a los expresidentes por 2 millones 400 mil pesos anuales. “Antes de irse, Peña Nieto declaró ingresos netos por 3 millones 527 mil 977 pesos anuales, de acuerdo con la declaración patrimonial de conclusión publicada el 4 de diciembre de 2018 en el catálogo de servidores públicos de la Secretaría de la Función Pública (SFP). Además, dijo contar con una inversión bancaria por 500 mil 939 pesos, fondo de inversión por 15 millones 740 mil 371 pesos, seguro de separación individualizado por 3 millones 6 mil 889 pesos y otros 3 millones en posesión de monedas y metales, más 29 mil 768 pesos en otros. Declaró también obras de arte y joyas, así como cuatro terrenos, dos casas y un departamento donados. En 2005 compró una casa de contado por 5 millones 611 mil pesos. Entonces, ¿de dónde salen los recursos para que el presidente se dé vida de bon vivant?”

Un colega que tiene una cierta obsesión (de las obsesiones sanas) por la vida de Peña en el exilio, me dijo que él calcula que por mes, sin contar nuevas inversiones, compra de bienes duraderos (desde una corbata hasta una plancha) o bienes inmuebles, el expresidente, quien es desempleado, se gasta cerca de 2 millones 700 mil pesos al mes. Calcula unos 90 mil pesos diarios en aviones (muchos, o la mayoría, vuelos privados: no registra vuelos comerciales), hoteles y comidas. Es bajo el cálculo, pero es la única cifra que conozco. Eso da 27 millones de pesos erogados en 10 meses desde que dejó la presidencia. El hombre no tiene, como digo, empleo. Y ese gasto no incluye tener de pie sus propiedades y pagar manutención, escuela y gastos de sus hijos y exparejas. Solo mantener a Angélica Rivera no debe ser nada barato (sobre todo mantenerla en silencio). ¿De dónde sale tanto dinero? O, como se preguntaba la periodista, ¿de dónde salen los recursos para que el presidente se dé vida de bon vivant?”

De varias fuentes. Y en estos momentos, por “ciertas dificultades técnicas”, de cuentas en paraísos fiscales del extranjero. Eso es lo que yo creo; no lo tengo confirmado, por supuesto. Pero en una conversación salió esto: “Esa Caja Libertad esconde más de lo que crees”. Ya no le pude preguntar más. Sentí que tampoco había mucho más que compartir.

(Juan Collado fue presidente de Caja Libertad. Y es de las únicas personas que conocen el acuerdo al que llegó Peña con Angélica Rivera. Hay que imaginar la confianza que se tienen. Collado tomó control de Libertad Servicios Financieros con la ayuda del gobierno de Peña. Para hacerlo, el abogado usó Prenda Oro, empresa heredada de su padre, de acuerdo con la investigación de la fiscalía. En diciembre de 2015, con su cliente Peña en el poder, la fusionó a Caja Libertad. Listo: el grupo político tenía banco. Un año antes, en 2014, Jaime González Aguadé, entonces titular de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, limpió Caja Libertad de sospechas de lavado de dinero. Después, González Aguadé brincaría a esa entidad financiera para hacerse cargo. Operación completa. Allí está la ruta. Follow the money. Sus activos ascienden a 11 mil 757 millones de pesos, 37 por ciento del total del sector. Es la más grande de las Sofipos, con una cartera de crédito de 8 mil 590 millones de pesos. Reporta ganancias por 12 millones de pesos, lo que es ridículo; su negocio, sospecho, es otro. Tiene 2 millones 145 mil clientes y 193 sucursales en 23 estados del país. Imagínese lo que hay allí adentro).

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