Todo comienza cuando tomas la decisión…

Brandon Jesús Olvera Aguilar
Licenciatura en comercio exterior

Todo comienza cuando tomas la decisión. Ahora es momento de cumplir con cada requisito que te pide la universidad. No es una tarea fácil, pero ya no hay marcha atrás. Das todo tu esfuerzo. Hay algo que te motiva a luchar, a no rendirte. Te sientes emocionado, feliz, preocupado, ansioso, en fin, todo un mar de emociones.

Y entonces, ¡eres aceptado para el programa de movilidad! Meses después recibes tu carta de aceptación, haces los últimos trámites (visa, seguro médico, etcétera), compras tus boletos de avión, haces la maleta y ya estás listo.

Una vez en el aeropuerto, te despides de tu familia con los abrazos más cálidos y fuertes
que hayas dado en tu vida. Subes al avión un tanto nervioso, pero con la determinación de dar el máximo esfuerzo.

Llegas a tu destino e inmediatamente estás cara a cara con un mundo totalmente nuevo y desconocido. Haces uso de todas las capacidades, aptitudes y habilidades que fuiste desarrollando desde que eras un niño. Cometerás errores, meterás la pata, pero serán experiencias que quedarán como divertidas anécdotas.

Poco a poco te adaptas a tu nueva realidad, a la comida local y a un nuevo estilo de vida.

La cultura polaca es fantástica. Tienen una gastronomía muy diferente a lo que acostumbramos en México. Las personas son muy amables y respetuosas, siempre dispuestas a ayudarte; son curiosas ante los extranjeros e incluso están dispuestas a iniciar una conversación para conocer acerca de tu cultura, que yo, con tanto orgullo, compartía y hablaba acerca de mi país.

Inicia la semana de integración que organiza la universidad y vas conociendo a nuevas personas, mismas que se convertirán en amistades muy valiosas.

Empieza el ciclo escolar. Asistes a tus primeras clases y conforme avanza el semestre pones todo tu empeño en los trabajos escolares, proyectos y te preparas en casa para participar en clases y seminarios.

Sin embargo, no todo es estudiar. Parte de la experiencia de
irte de movilidad es divertirte, gozar de la ciudad en la que te encuentras. Sales con tus nuevos amigos, cada uno de ellos de diferente nacionalidad, lo cual hace de la convivencia algo muy interesante; convives con tus compañeros de departamento, organizan fiestas, conoces a otros mexicanos viviendo allá, en fin, siempre tendrás a alguien con quien pasar el rato.

Llegan los periodos vacacionales, tiempo en el que tienes la oportunidad de hacer lo más emocionante dentro de la movilidad: viajar. Te mueves por diferentes países y ciudades, a veces acompañado, a veces solo, conociendo más y más culturas: nuevos platillos, nuevas personas, nuevos lugares.

Al final te despides de todas aquellas personas que te acompañaron a lo largo de esta maravillosa etapa de tu vida. Queda un sentimiento de nostalgia, pero también ha llegado el momento de regresar, tu familia te espera, y tú los extrañas. Disfrutas de los últimos días y cuando menos te das cuenta, ya estás de vuelta en el aeropuerto, pero ahora el vuelo es para regresar a tu tierra.

Cracovia siempre será mi segundo hogar. Una ciudad hermosa donde disfrutas de su asombrosa arquitectura, de sus espacios naturales y magníficos paisajes. Me sentí vivo como nunca. Recordaré con alegría, todos aquellos inolvidables e increíbles momentos que tuve oportunidad de vivir.

Regreso a México sintiendo un inmenso orgullo por mi país, por mi universidad y por mis padres, quienes me apoyaron en todo momento.

La cultura polaca es fantástica. Tienen una gastronomía muy diferente a lo que acostumbramos en México. Las personas son muy amables y respetuosas, siempre dispuestas a ayudarte

  • Brandon Olvera, de la licenciatura en comercio exterior de la Autónoma de Hidalgo, realizó movilidad a la Universidad de Economía de Cracovia, en Polonia

Comentarios