Sobre la inmensidad de la cama en renta, la dama y la niña se encontraron los ojos; nunca la primavera estuvo más cerca del otoño…

A lo Vilvaldi, en cuatro estaciones. El director Francois Ozon, quien hace cine de los últimos tiempos, quiere ser contemporáneo, corruptor de los buenos modos y vanguardista. Aunque por la vía del respeto a la estética y la clásica en el arte.
Todo comienza en verano para no terminar nunca. ¿Quién querría terminar a los 17? Justo ahí, cuando el planeta está servido en bandeja de plata sobre la mesa puesta a la juventud y la belleza merecida.
Esta película vanguardista que rompe la línea al viento, cuando de adolescencia y erotismo se palpa, quiere proclamar la revolución con las armas del arte que puede ser agradable a los sentidos de un inflexible conservador, como auténtica troyana.
Por ejemplo, el cineasta invocó al poeta Rimbaud. Arthur Rimbaud. De los más grandes de la literatura francesa. Hoy tendría 161 años y seguiría en la atrevida creencia que los hacedores de los versos tienen que ser videntes a través de un “largo, inmenso y racional desarreglo de todos los sentidos”.
Si Rimbaud es estandarte de todo “niño terrible”, conviene tanto a la historia de Ozon, el legado literario es uno de sus poderes más frescos. Alcahuete espaldarazo.
Entonces Isabelle es Joven y bella (Francia, 2013), tiene 17 veranos y habilidad metamórfica para jugar con su nombre, su edad, la suya y la de sus copilotos, compañeros… clientes.
Estudia literatura y en clase analiza a Rimbaud, “el niño terrible” que la invita a explorar, a buscar aventuras sin restricción de espacios o identidades para hallarlas.
Más que un documento que advierta a las cabezas de familia sobre los niveles que hoy día puede tocar la penosa “edad de la punzada”, la cinta es oportunidad para acompañarla sin preguntar por qué.
En la brecha generacional, cuando mamá sucumbe en el pozo de la frustración por no saber cuáles son los motivos de una conducta irreverente y desafiante, el personaje principal de Francois Ozon, descubierto en flagrancia, confirma que no existen respuestas contundentes a retratos complejos.
Es probable que cuando se es muy joven, la manera de conocer y conocerse sea agresiva a los ojos de las personas que también acariciaron el Sol de verano.
Al final, todo vuelve a comenzar: la dama y la niña se encontraron los ojos; nunca la primavera estuvo más cerca del otoño…

@AlejandroGasa
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