De comprobarse las acusaciones que hizo ayer el candidato Alfredo Ortega Appendini durante la jornada electiva del comité directivo estatal del PAN, ese instituto político se enfrentaría a un escenario de pulverización.Si bien la jornada transcurrió sin incidentes, los ánimos se encendieron cuando el médico Appendini advirtió amenazas de muerte contra su equipo de campaña, además de rebase de tope de gastos de su opositor. Los señalamientos continuaron, esta vez embarró al ayuntamiento capitalino al acusar que funcionarios de la alcaldía de Pachuca fueron obligados a participar en eventos de Asael Hernández Cerón. En respuesta inmediata, el expresidente municipal de Tezontepec de Aldama lanzó el martillazo al afirmar que Appendini nunca ha ganado nada y en consecuencia lo llamó a fortalecer la unidad del partido. El manoteo continuó y el galeno anticipó desde muy temprano que impugnaría los resultados de lo que consideró una elección con anomalías, parcial por parte de la comisión organizadora y con serias sospechas de fraude en centros de votación municipales. Por la noche, la sede estatal del PAN se convirtió en una plaza de gozo, con el triunfo en la bolsa Asael y sus huestes, entre ellos alcaldes y diputados, llamaron a cerrar filas rumbo a la madre de todas las batallas en 2018. Con 74 por ciento de los votos a su favor, el virtual ganador cerró el contubernio político con los diferentes liderazgos. Entretanto, habrá que esperar si los esfuerzos poselectorales del Capi son suficientes para trastocar a la maquinaria albiazul. Lo que viene ahora para la nueva dirigencia estatal del PAN es quizá el reto más difícil, limar asperezas, convocar a una gran cruzada por la unidad que vaya más allá del discurso y eso quizá se logre estructurando un comité que incluya a todas las expresiones panistas. De filón. La alcaldesa de Pachuca se topó con pared si pretende despedir a uno solo de los trabajadores sindicalizados. El líder sindical Percy Espinoza sacó la espada y está dispuesto a luchar por los derechos de sus representados. El combate apenas empieza y tendrá su parte más febril cuando se haga oficial la propuesta de incremento salarial que podría alcanzar hasta 8 por ciento, y como están las aguas en la hacienda municipal el dirigente de los burócratas tendrá que hacer una gestión casi perfecta.

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