Tu azúcar contra mi ajenjo,
mis reglas sobre tus trampas,
en la calamidad del contraste,
tu agridulce recuerdo

A pocos días que caiga la primera hoja para triturar sobre el pavimento, el Tour de Cine Francés previno una comedia entrañable sobre un viejo achacoso y enojón y una saludable jovencita perdida en el bosque nuboso de su futuro. Ambos obligados a compartir un camino rocoso a pesar de la disparidad de sus objetivos.
Es La estudiante y el señor Henri (L’ étudiante et monsieur Henri, 2015), al parecer un proyecto que nació en el teatro y que en estas fechas forma parte de la selección anual que visita el país gracias a un formidable convenio con el Instituto Mexicano de Cinematografía y la cadena azulita de cines.
La comedia francesa, escrita y dirigida por Ivan Calbérac, sabe ser entrañable por la relación y el crecimiento de sus personajes en los conflictos que los conducen a pensarse en la soledad, la convivencia o la tolerancia; en la frustración por no saber qué hacer de y con la vida cuando la familia presiona y el sistema rechaza.
Y no es el caos en el que están envueltos por lo que uno comienza a querer al roñoso señor Henri y a la desquiciada estudiante de cabellos marrón; es la manera en la que el par supera su relación de contrato para dejarse ir en la complicidad condicionada, cuando el choque de temperamentos termina por unirlos sin que ninguno tenga que dar su brazo a torcer.
Aunque en algún pequeño momento las escenas pequen de predecibles y uno termine dándose la razón por adivinar el rumbo del viento, mérito hay en que el director Ivan Calbérac cambie de último momento la movida de la historia y nos haga caer en cuenta que lo que uno piensa que es el nudo no es más que una chusca anécdota para aderezar.
De esta manera, con el ejercicio de la predisposición, desde la butaca del cine o desparramado en tu sillón favorito de la sala, tratarás de encontrarle un amor a la hermosa estudiante, podría ser su camarada de la cafetería o el hijo del señor Henri (para con quien por cierto tiene un encargo especial) o podría ser ninguno.
También, desde esta inevitable predisposición, tratarás de pensar en que el corazón del señor Henri perderá dureza y será como todos esos viejecitos tiernos y abrazables que dan sabios consejos a los chavos desorientados en un ameno juego de ajedrez, aunque todo podría quedar igual.
La estudiante y el señor Henri tiene la facultad de renunciar a ser otra de esas películas de amor a la francesa o permitirse repetir la receta para robar tu cariño.
Por lo pronto, la recomendación es para que te unas a los enredos de esta comedia, no por nada incluida en el circuito francés de visita en Pachuca hasta el 22 de septiembre. No pierdas detalle de la cartelera completa. Estás a tiempo.

SILENTE | @AlejandroGASA
[email protected]

No votes yet.
Please wait...

Comentarios