Qué es una feria del libro? Fue la respuesta a mi invitación de parte de mis sobrinas para acudir a la Feria Universitaria del Libro (FUL), en ese entonces ellas tenían 10, ocho y seis años, ahora son jóvenes universitarias que por voluntad propia y con ahorros en la mano acuden a las ferias del libro. Desde entonces, cada año me propongo traer a un grupo de sobrinos y sobrinas y todo pequeño o pequeña cuyos padres estén dispuestos a exponer a sus hijos a una fiesta cultural.
Una feria del libro no es común ni conocida en mi lugar de origen, por supuesto que en mi pueblo tenemos fuerte arraigo a celebrar las fiestas patronales, que suman tres al año, en esas fiestas la comida, la música y los rituales abundan y convocan a todas las generaciones. Por ello cuando por primera vez mencioné una feria del libro, mis hermanos y sobrinos aceptaron mi invitación más por solidaridad que por convencimiento.
Esta ocasión una sobrina, cuya edad y crecimiento la colocan en su último año en calidad de mi invitada a la FUL, me dijo categórica: “Aunque pague mi pasaje yo voy a seguir viniendo a la feria”.
Sus palabras fueron música para mis oídos, pues ahora sé que varios niños y niñas que han asistido conmigo a la FUL son fervientes lectores, con un gusto definido con el paso del tiempo y con una disciplina financiera para hacerse de sus propios recursos para la compra de sus libros. Esas lectoras y lectores han pasado a las generaciones subsecuentes sus experiencias en la FUL, pues ahora saben que los libros convocan, que las presentaciones editoriales les permiten acceder a autores que escriben dedicatorias, que pueden escuchar a los cuentacuentos y participar en los talleres. Al final del día, en la sobremesa de la cena, cada cual enseña y lee un párrafo de alguno de sus libros, de esa manera la fiesta de la FUL se traslada al espacio doméstico.
Generar lectores asiduos tiene consecuencias, pues demandan a sus padres una explicación o justificación razonable para cualquier orden o indicación, porque la lectura de textos diversos les permite tener una comprensión mayor de las cosas y una actitud crítica. En más de una ocasión mis hermanos han sido llamados a la escuela porque sus hijos o hijas son capaces de diferir de manera argumentada a sus profesores o directivos. En esta generación de lectoras y lectores se aplica el dicho de Orhan Pamuk: “Leí un libro en una ocasión y toda mi vida cambió”.
Los libros han cambiado mi vida y la de mis sobrinos, en mi caso los libros prestados o consultados en la única biblioteca que había en el municipio, me permitieron imaginar un mundo más amplio que mi pueblo, mi escuela, incluso mi época. En mis sobrinos, su gusto por la lectura, cada cual con su género y autores favoritos, les está permitiendo construir sus propios mundos, sus sueños y sus propósitos. Para ellos y ellas, la FUL es realmente una fiesta distinta a las fiestas del pueblo, pero semejante porque genera alegría y gusto para asistir.
¡Nos vemos en la Feria
Universitaria del Libro!

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