Hoy te voy a contar una historia de amor; sí, ya sé que a ti no te gustan esas cosas, pero esta es hermosa. Aun así, si te parece aburrida puedes dejar de leerla en el momento que tú lo desees, no estás obligado a leerla completa, solo te anticipo que no es una historia de amor como las que conoces, desafortunadamente esta historia no tiene un final feliz para las dos partes.
Ella ha descubierto que ese amor la hizo todavía más fuerte de lo que ya era…ella sigue de pie y así permanecerá, no tiene permitido rendirse aunque en más de una ocasión ha intentado hacerlo. Más de una vez se le han doblado las piernas y ha sentido que ya no puede más, pero tiene mucho por hacer y aunque por dentro sienta estar destrozada, eso nadie lo verá, está obligada a sonreír.
Bueno pues empecemos… fue hace un par de años cuando la verdadera historia de amor inició. Ellos ya se conocían, se habían visto y conversado durante algunos años; hablaban de todo y de nada, a veces ni siquiera necesitaban de palabras (al menos eso es lo que a ella le gustaba pensar). Después de muchas conversaciones empezó el cortejo.
Ella tenía mucho miedo pues ya llevaba tiempo sola y sabía que esto no era normal, que sería delicado y peligroso; ella sabía que merecía una nueva oportunidad de sentir que podía andar por esta vida acompañada pero había un gran inconveniente… él, el del cortejo lo puso todo en claro, con todo y los riesgos ella aceptó, y no se arrepintió nunca, todo fue hermoso, él sabía perfectamente bien lo que estaba haciendo porque como sucede en muchas de estas historia, ella era la ingenua, la que creía, la que necesitaba una ilusión en su vida y él se la dio.
Ella nunca olvidará todos y cada uno de los momentos que vivió al lado de él. Todos hermosos, siempre hubo algo nuevo, algo digno de recordarse, algo rico y delicioso, algo para hacer que poco a poco ella se fuera enamorando aún bajo la advertencia de que no lo hiciera. Simplemente no pudo evitarlo; cómo evitarlo si estaba viviendo lo que nunca imaginó vivir, lo que nunca pensó que tendría.
El primer beso, besarlo a él después de años de no besar a nadie, los besos que siguieron, las salidas, el café, las caminatas, los abrazos, la entrega desnuda de alma, cuerpo y corazón.
Y a su lado recordó lo que era sentirse mujer, vivió y descubrió a una que en ella vivía y que no conocía, poco a poco trató de ser mejor para él. Trató de que él también se sintiera un poquito feliz a su lado. Ella siempre supo que no era lo que ella quería en su vida pues nunca sería completo pero aceptó vivirlo así.
Llegaron tarde uno a la vida del otro… aprendió a amarlo así y a disfrutar cada momento, aprendió a amarlo en libertad sin causarle daño alguno, ella no iba con ventajas, eso que él le daba le era suficiente, injusto sí, pero suficiente.
Sin embargo solo sería cuestión de tiempo para que la historia llegara a su fin. Sabes, durante su tiempo juntos ella vivió varias cosas, algunas agradables y otras dolorosas. Él siempre tuvo un tino acertadísimo en ubicarla siempre que ella pretendía volar un poco más alto, y la mayoría de las veces la lastimó para lograrlo, yo digo que no era necesario causarle dolor pues ella sabía entender con palabras. Hubo momentos en los que pensó, creyó sentir que él empezaba a cultivar algo más por ella y eso le alimentaba el alma, lo que hubiera dado en esos momentos por escuchárselo decir, pero eso no sucedió ni sucederá, ni siquiera vale la pena decir que eso hubiera cambiado la historia totalmente.
Esa es otra de las cosas que él siempre dejó en claro, él no sabe de amor ni pretende investigar, él no se enamora ni cree en el amor, a él no le importa nada ni nadie… y venían las dudas, si eso era real, ¿qué caso tenía mantener esta relación peligrosa durante tanto tiempo?, ¿qué caso tenía seguir arriesgando?
Sus caminos se entrelazaron por un tiempo, pero ese tiempo no sería eterno y ahora se separan. Recuerdo perfecto que en sus inicios él le dijo que lo único que lamentaba era saber que al final de la historia ella lloraría por él y sufriría por su abandono; no sé si lo sabía de sobra o si así lo planeó, pero sus palabras se volvieron realidad. Ahora sus caminos van en direcciones distintas y no hay forma de que vuelvan a coincidir.

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