Como resultado de que la tendencia de nuevos casos positivos ha disminuido en la entidad, la Secretaría de Salud federal anunció ayer que a partir del lunes, Hidalgo estará con el semáforo en naranja. Esto significa que podrán abrirse algunas actividades, cada una con sus restricciones. El hecho de que la entidad se haya colocado en color naranja despertó anoche cierta esperanza entre los hidalguenses, tan golpeados por esta pandemia que hasta ayer ya había dejado 3 mil 127 casos positivos y 522 fallecimientos. Por eso, cualquier signo de avance, aunque mínimo, despierta el ánimo de que las cosas pueden empezar a componerse, aunque sea muy lentamente. Es cierto, no hay que echar campanas al vuelo porque el riesgo de regresar al rojo está presente. Pero, entretanto, el lunes van a poder regresar algunas actividades siempre y cuando se respete la ocupación o aforo dictado por las autoridades sanitarias. Así, podremos ver el regreso de hoteles (con una ocupación del 50 por ciento), restaurantes (50 por ciento, servicio a habitación, a domicilio o para llevar), servicios de estéticas y peluquerías (al 50 de aforo con previa cita), parques y áreas recreativas (a la mitad de su capacidad), súper mercados y tiendas de autoservicio (al 75), cines (aforo del 25), entre otros. Es decir, el color naranja del semáforo, aunque implique riesgo alto, al menos permite cierta reactivación de sectores que han sido verdaderamente golpeados por la pandemia, incluyendo el de los restaurantes. En estos momentos de desesperanza, el color naranja para Hidalgo es una luz al final del camino. De filón. Ayer el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) Lorenzo Córdova Vianello declaró que es un hecho que las elecciones de ayuntamientos en Hidalgo serán celebradas este año. Lo que sigue siendo una variable desconocida es cuándo. Y en este caso, el semáforo en naranja también ayuda.

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