El libro de la semana

Rosa María Valles Ruiz, miembro del Consejo Editorial de la UAEH, dentro de su extenso trabajo de investigación ofrece el libro titulado Una mujer llamada Elisa, que se edita bajo el sello de la máxima casa de estudios del estado.
Su texto inicia con tres interrogantes para desarrollar parte de la fructífera vida de una investigadora que ha transcendido fronteras por lo acucioso de sus libros publicados: ¿Quiénes son y qué hacen las investigadoras de mayor relevancia en México? ¿Quién es Elisa Vargaslugo Rangel? ¿En qué consiste su aportación a la ciencia mexicana?
Elisa Vargaslugo, originaria de Pachuca, Hidalgo, es especialista en arte colonial, Premio Nacional de Ciencias y Artes, doctora honoris causa por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Tiene una trayectoria en la docencia y la investigación que ha rebasado ya el medio siglo.
Con cifras actualizadas hasta 2015 en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), organismo dependiente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), se registran 234 investigadores eméritos existentes en México, desde 1992 hasta a 2015; solo 38 son mujeres, lo que corresponde a 16.23 por ciento. Elisa Vargaslugo es una de ellas, lo que la coloca en un sitial de privilegio ya que los investigadores eméritos son aquellos cuya obra es de gran impacto nacional e internacional.
Para realizar el libro Una mujer llamada Elisa, Rosa María Valles Ruiz, investigadora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu), entrevistó en una decena de ocasiones a Vargaslugo, quien descartó que su condición de mujer le hubiera traído desventajas laborales u obstáculos para su trabajo de investigación.
Sobre la personalidad de Elisa Vargaslugo Rangel, Rosa María Valles escribe: “Una irrefrenable y voluptuosa pasión por México y lo mexicano se desborda en el movimiento de sus manos, en la mirada intensa de una mujer que se acerca sin nostalgia ni tristeza a las casi nueve décadas de una existencia fructífera que agradece lo conquistado y acepta que posiblemente no alcance a plasmar varias de las ideas que tiene en mente”.
Que no piensa retirarse, se le pregunta. ¿Por qué? ¿Por qué habría de parar? Contestó desafiante. “Muchas investigadoras en México siguen trabajando. Bajaré el ritmo. Seré más moderada, pero parar no”.
En el libro mencionado se encuentran las respuestas a interrogantes que la propia investigadora se planteó en algún momento de su vida: ¿Cuántos monumentos coloniales hay en México? ¿Quiénes los hicieron? ¿En qué condiciones económicas? ¿Cuáles eran las características de la sociedad novohispana? ¿Qué papel desempeñó la religión? ¿Por qué tienes determinados estilos arquitectónicos? ¿Hubo mecenas en México? ¿Quiénes fueron?
¿Quién fue José de la Borda? ¿Cuáles son las características de la Casa Borda? ¿Quién fue Manuel González Galván? ¿Qué aportó este personaje al estudio de arte colonial? ¿Quién fue Juan Correa? ¿Qué aportó a la pintura Virreinal?
En el libro se aprecia también de manera fehaciente el rigor con que Elisa Vargaslugo Rangel ha realizado sus trabajos, la eterna curiosidad con la que se ha conducido como investigadora. Cuando se refiere a Luis de Texeda y Juan Correa, pintores ambos de la Virgen de Guadalupe, pone la atención en los detalles mínimos de la obra de los dos artistas, encuentra coincidencias, acercamientos, indaga fechas, precisa que ambos son contemporáneos y nos remite a un pasado cuyas luminosidades aún perduran.
Viajera incansable, no escatima tiempo ni estrategias para ofrecer conocimiento certero sobre el México virreinal. Ubica en Génova, Italia, el culto a la Virgen de Guadalupe. Escribe cartas a museos, localiza lienzos antiguos, busca, insiste, encuentra, aporta a la historia de México.
Sus trabajos sobre José de la Borda, creador de Taxco, Guerrero, y de la Casa Borda son excepcionales. Se incluye en el libro Una mujer llamada Elisa un artículo sobre la obra del arquitecto Manuel González Galván, con quien la unió la defensa por el patrimonio artístico del país. González Galván dedicó parte importante de su vida a conservar los monumentos de su natal Morelia, Michoacán.
Disfrutar de los libros que ha publicado Elisa Vargaslugo es adentrarse a la historia del artes tan basta en México, sus méritos de investigadora y aportaciones a la ciencia y el arte fueron suficientes para que el 27 de febrero de 2006 el Honorable Consejo Universitario, órgano supremo de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, otorgara por unanimidad de votos la distinción doctor honoris causa.
El libro Una mujer llamada Elisa se puede consultar en las bibliotecas de la UAEH y en Caráter Librería en Pabellón Universitario en Ciudad del Conocimiento.
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