Comienza a aclarar y el humo que dejó la pólvora parece estar disipándose

Pachuca.– Son las 8 horas de un martes 25 de diciembre, pero en el ambiente no predominan los peculiares sonidos de un amanecer entre semana, solo el frío de un invierno que comienza a sentirse y el característico olor de los fuegos artificiales puede percibirse.

Es la mañana después de Nochebuena y en algunos rincones de Pachuca aún se escucha el murmullo de quienes decidieron continuar la fiesta; sin embargo, para algunos el día no es festivo y pese al clima, el poco transporte y la desvelada, deben buscar la manera de llegar a trabajar.

Comienza a aclarar y el humo que dejó la pólvora parece estar disipándose; es momento para salir a dar un paseo con la familia al parque, la plaza, el campo, algún pueblo mágico o al recalentado con los vecinos, según sea el caso y las posibilidades de cada quien.

Así es para los integrantes de la familia Hernández Cortés, que desde temprana hora empacaron lo sobrante de la noche anterior, una hielera para cargar refrescos y algunas cervezas, y una pelota de futbol. Son las dos hijas de doña Rebeca, su esposo, el novio de una de sus hijas, dos tíos y una pareja de vecinos que son como de la familia, quienes viajan a algún lugar boscoso del Corredor de la Montaña para disfrutar el día.

Aunque los bosques no son la única opción para pasar la tarde, pues en algunos parques de la capital y Zona Metropolitana de Pachuca, niños y niñas salen para disfrutar de los obsequios que les dejó Santa Claus. Autos eléctricos, bicicletas y pelotas son objeto de diversión de los más pequeños; los grandes prefieren los videojuegos, el celular y la televisión.

En las plazas la historia es otra, el movimiento parece incluso mayor al de un día normal o un fin de semana; las personas aprovechan para recorrer las tiendas, mirar los aparadores, gastar el dinero recibido como obsequio o entrar a una sala de cine para ver los estrenos de la cartelera.

Como Rubén y sus primos, quienes fueron a Galerías para ver Aquaman, pero ya no alcanzaron boletos para la función que esperaban; debieron esperar la siguiente función, mientras paseaban por las tiendas de electrónica y comían helado. Sus padres, por el contrario, decidieron quedarse en casa para el recalentado y convivir con aquellos que no ven a menudo.

Comienza a caer la tarde y, con algunos locales abiertos, el centro de la ciudad vive la misma situación, pues quienes decidieron quedarse aprovechan para dar un paseo antes de que termine el día; junto a ellos hay turistas que después de recorrer los pueblos cercanos o atractivos pachuqueños buscan algún recuerdo, tomarse una foto en el Reloj o, por qué no, comprar un tradicional paste para llevar.

  • En algunos rincones aún se escucha el murmullo de quienes decidieron continuar la fiesta; sin embargo, para algunos el día no es festivo y pese al clima, el poco transporte y la desvelada, deben buscar la manera de llegar a trabajar

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