Ricardo Raúl Baptista

Exalcalde de Tula

*El PRD se ahogó en su propio fango
*López Obrador en Pachuca

Desde 1988, la izquierda mexicana con el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano ha buscado ganar las elecciones presidenciales con un proyecto alternativo de gobierno progresista y de izquierda que termine con la era neoliberal, entreguista y desnacionalizadora del PRI, registrándose un verdadero fraude electoral que impuso a Carlos Salinas de Gortari en la presidencia de la República, y en cuya gestión se iniciaron las privatizaciones de sectores estratégicos como los bancos, los ferrocarriles, la industria siderúrgica, la minería y el debilitamiento de Pemex y la CFE.
En la víspera de las elecciones de 1994 varios sucesos como el alzamiento armado del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en el estado de Chiapas –una de cuyas exigencias fue un rotundo NO al Tratado de Libre Comercio (TLC)–; el asesinato del candidato del PRI Luis Donaldo Colosio en Tijuana, BC; el crimen contra su secretario general Mario Ruiz Massieu, fue aprovechado para una campaña de miedo hacia el pueblo votante e imponer a Ernesto Zedillo Ponce de León como presidente de México, quien –con el famoso error de diciembre– trajo el desastre económico y más devaluaciones y perjuicios a los habitantes del país.
En el 2000, con Cárdenas fue el tercer intento de lograr la alternancia y la expulsión del PRI, sin embargo esa votación recayó en el panista Vicente Fox, quien desaprovechó esa oportunidad histórica del cambio de régimen político y del modelo económico, logrando un gran fracaso en ello, dilapidando los excedentes petroleros, beneficiando a grupos empresariales con grandes negocios y sobre todo echó a la basura el bono democrático, pues terminó siendo igual de corrupto que los que nos mal gobernaron más de 70 años.
En 2006, la izquierda ya encabezada por Andrés Manuel López Obrador como candidato fue víctima de una gran guerra sucia y de una confabulación de gobernadores del PRI, de una institución electoral deshonesta –IFE–, con los resultados que todos conocemos: otro fraude electoral a favor de Felipe Calderón, como el de 1988.
Este segundo gobierno panista resultó peor que el de Fox, pues inició una guerra contra el crimen organizado que solo trajo miles de muertos y de desaparecidos, el crecimiento de millones de mexicanos en pobreza y el enriquecimiento de políticos y empresarios azules, demostrando la misma voracidad y corrupción; así el presidente del empleo, del “…haiga sido como haiga sido” y el que señaló a López Obrador como un peligro para México terminó siendo un fracaso y prefirió devolverle al PRI el mando del país.
La elección de 2012 resultó otra imposición, a través de la compra del voto llegó Enrique Peña Nieto, cuyas políticas hoy padecemos la mayoría de los mexicanos. Inició su gestión con el llamado Pacto por México, firmado con las cúpulas partidarias del PAN y del PRD, quienes le aprobaron sus llamadas reformas estructurales, además de una cadena de privatizaciones y cambios constitucionales, entregando la industria energética a las empresas internacionales y sus socios locales, además de las pésimas reformas fiscales, financieras, laborales y educativas que han resultado un gran fracaso para el país y en consecuencia han sido en detrimento de la economía de la mayoría de la población.
Para una parte importante de la ciudadanía que se identifica con los postulados de los partidos de izquierda, la firma de la dirigencia del PRD en ese mal llamado Pacto por México marcó una gran traición a la población y la debacle que hoy lamentablemente vemos, pues está terminando totalmente desdibujado, sumiso al poder y al dinero del gobierno federal, entregado a ser comparsa del PAN y dejando de ser una opción de cambio por el que tantos de miles de mexicanos luchamos en lo que fue el partido más importante y progresista de México. Hoy está hundiéndose en su propio desprestigio.
El país resiente sus efectos: aumento de la inseguridad, despido de miles de maestros, los salarios más bajos de la historia, el aumento de la pobreza, los despojos de tierras, las concesiones a las grandes mineras en perjuicio de las comunidades, los asesinatos, desapariciones, el incremento descarado, entre la corrupción y la violación de los derechos humanos, entre otras múltiples problemáticas que a todos nos aquejan y que representan lo peor del regreso del PRI.
Hoy vemos con horror como todo el aparato del gobierno de Peña Nieto se alista en el Estado de México a asaltar nuevamente el poder con todo el peso de la corrupción, el despilfarro y las amenazas; la mentira y el chantaje como preludio de la elección del 2018. Es hora de que la población despierte y participe, aquí en nuestro querido estado de Hidalgo, así está sucediendo y vemos con esperanza una nueva oportunidad de construir un verdadero Proyecto de Nación que cambie de raíz este modelo podrido de gobierno, vamos a sumarnos y firmar el Acuerdo Político de Unidad que López Obrador está proponiendo en todo el país.
Lo estaremos recibiendo el próximo domingo en la plaza Juárez de Pachuca a las 10 de la mañana, junto con miles de hidalguenses libres, sin mezquindad, propositivos y con la firme voluntad de sumar para construir una nueva oportunidad de cambio.

rrbg2009@gmail.com

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