En este rincón del mundo, la guerra sabe a raciones de arroz esponjoso, huele al calor del hogar que resiste, se ve como el agua que dispersa el color de la acuarela para retocar al amor… porque aspira a no morirse en el escombro

¿Cómo hablar de la guerra sin hacer guerra? ¿Cómo contar del sufrimiento sin lastimarte? ¿Qué palabras, qué imágenes, qué semblante uso para expresar cuánto te extraño sin que me traicionen los lagrimales? Una película de paz sobre el odio cayó en febrero, vestida de un anime pulcro y abrazador. Doblada a nuestro entender desde el entender del extremo oriente, donde nace el Sol, en la marcha firme de una historia que no tiene ni buenos ni malos, ni líderes protagónicos, aliados, trincheras o enemigos.
En este rincón del mundo (2016), quizá comparable con La tumba de las luciérnagas (1988) al menos por su tradición y la intención de mostrar el lado nipón en la moneda de la segunda Guerra Mundial, debe su entrañable efecto al hecho de bajarle tres rayitas al común juego de víctimas y victimarios.
Desde luego que los hay, es un lugar obligado cuando de conflictos beligerantes se trata, pero no hay aquí el menor deseo de remarcar lo remarcado. De ahí que estemos ante una cinta de paz sobre la guerra.
El cometido está fundado con la idea de erigir al protagónico a los escenarios menos invocados en la guerra, el cotidiano fuera del campo de batalla, las costumbres, las cocinas, los sabores, las visitas familiares, los amores que aunque arreglados, llenos de intensidad.
En este rincón del mundo usa a los buques militares y portaaviones como fondo de escenas amenas, anécdotas triviales, ires y venires entre pueblo y pueblo, quehaceres y pleitos de casa.
El arte es actor estelar, gobierna todo momento para asegurarse de aplicar sus poderes de hacer que lo más oscuro de la humanidad sea también bello. Prepárate para una experiencia llena de abstracciones, dibujos, colores acuosos y pasteles.
Y para consolidar la conquista de tu corazón, un guion colmado de diálogos sublimes, cargados de pasión y sobre todo motivados por defender la vida.
Y si eres de las personas que no esperan a los créditos finales, esta vez quédate ahí o perderás la oportunidad de disfrutar del epílogo.

@lejandroGALINDO

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