A casi nueve décadas de su épica marcha de la sal Gandhi donde sus seguidores recorrieron parte de la India para manifestarse contra los impuestos a los que estaba sujeto ese producto, y enviar así una señal de soberanía, esperanza e independencia de la India hacia el imperio británico tomando como simbolismo ese mineral, simbolismo genuino sin pizca de voluntarismo político.

En efecto, quienes actúan con voluntarismo son los que ven en los cambios una oportunidad de consolidar su poder, ayudados por la modificación oficiosa de la ley, pero deben considerar que nuestra ciudadanía, hoy más educada y con necesidad de progreso, requiere resultados en lugar del aumento de voluntarismo.

Por otro lado, es un raro honor y privilegio para quienes participamos en la marcha universitaria por la unidad; se trató de un momento histórico en la creación de una universidad libre y autónoma. La marcha universitaria no fue solo una marcha por los ataques y el congelamiento arbitrario de las cuentas por parte de la UIF. También fue una marcha para la afirmación del derecho de la universidad sobre su autonomía, y el destino de los que son herederos y propietarios de ella; fue una marcha de unidad de todos los universitarios, desde sus autoridades universitarias, su Patronato Universitario, y del pueblo hidalguense con el enfoque de mente amplia de la comunidad universitaria que sigue siendo hoy la base de nuestro concepto de una sociedad inclusiva. Lo anterior, nos recuerda a Óscar Arias Sánchez, quien fuera premio Nobel de la Paz, y doctorado honoris causa por nuestra máxima casa de estudios, la (UAEH) quien mencionó: “No importan los retos que aguardan todavía, juntos podemos levantar nuestras voces y denunciar los atropellos al sistema democrático y a los derechos humanos. Tengo la esperanza de que logremos ser pueblos valientes, pacíficos, respetuosos de las garantías individuales y libres una vez más. Tengo la esperanza de que hagamos cierto el anhelo del poeta precolombino que amaba más al hombre, su hermano, que a toda la creación y la eternidad. Porque la generosidad de la UAEH, la cual me permite recorrer las avenidas de esa ciudad, que son renglones gigantescos de un cuaderno abierto, donde la tinta del tiempo va narrando la crónica de su pueblo. Aquí está escrita la historia del estado de Hidalgo. Hoy, las autoridades de esta universidad me honran al hacerme parte de esa historia, al convertirme en un punto de ese inmenso cuaderno de ese centro universitario, al conferirme un doctorado honoris causa. Dejo tan solo una huella más, una gota en el océano de esta historia, pero con gusto sumo mi huella a la biografía de este pueblo maravilloso; ese honor me llena de humildad, de gratitud y de respeto”. Esas cualidades de la verdad de que hay dignidad en el trabajo, la verdad de que hay orgullo en la libertad, la verdad de que debemos tener el coraje de defender nuestros principios, la verdad de que debemos ser autosuficientes, la verdad de que debemos aprender a vivir con uno y todos en paz y armonía. Son las cualidades de Óscar Arias, cuya excelencia coincide con los principios de nuestra máxima casa de estudios de la entidad. La postura ideal frente a decisiones arbitrarias que pretendían pasar por encima de la autonomía, la libertad y la soberanía de las naciones. Sus palabras habrán de resonar en cada coyuntura que amenace la estabilidad de nuestros pueblos y nuestra propia institución.

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