Pese a todas las dificultades por las que ha atravesado este año la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), ayer comenzó la Feria Universitaria del Libro (FUL) en su edición 32. Se trata, como dijo ayer el rector Adolfo Pontigo durante la ceremonia de inauguración, de la fiesta cultural más importante del estado. Difícilmente, refirió el primer universitario, hay un espacio en el que puedan converger tantas personalidades, eventos y familias en un espacio tranquilo. Y eso, en tiempos convulsos como los que hoy vivimos, es un oasis. Por eso no se entiende que grupos bien organizados hayan boicoteado una de las visitas relevantes que tendría este año la FUL: la de Francis Ford Coppola, uno de los cineastas que ha construido la nueva narrativa del séptimo arte contemporáneo. No obstante, la FUL es ya una tradición que no solo superará ese boicot, sino que este año buscará mejorar lo logrado en 2018 respecto al número de visitantes y calidad de los ponentes y actividades. Serán 10 días en los que la UAEH contribuirá a formar una sociedad lectora en Hidalgo y estados circunvecinos. Porque una sociedad que lee abre la puerta a que seamos más libres, más democráticos, más participativos, más tolerantes, más justos y más conscientes de nuestra realidad, como dijo ayer el presidente de la FUL, Marco Antonio Alfaro Morales. Y eso, vaya que nos hace falta. De filón. Sin ambages, Iván Palomares Hofmann, presidente del Colegio Nacional de Ingenieros Químicos y Agroquímicos, explicó a este diario que la explosión de un ducto de Pemex en Tlahuelilpan se debió a varios factores, entre ellos el desconocimiento de los riesgos por parte de la población. No obstante, algo es claro: se debió a que quienes estuvieron ahí simplemente ignoraron la ley.

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