Pachuca.-

Siempre ataviada en un traje sastre de vivos colores, con un característico peinado de pelo corto y una sonrisa en la cara, Elizabeth Sánchez de Escamilla reparte saludos a donde quiera que vaya.

Esta mujer, de voz fuerte y amistosa, lleva 23 años al frente de Olimpiadas Especiales de Hidalgo (OE), una organización que vela por el desarrollo de las personas con alguna discapacidad intelectual y las impulsa a practicar algún deporte; muchas de ellas han representado al estado y han tenido oportunidad de conocer otros países.

La motivación

“Tengo una hija con síndrome de Down, la cual está muy delicada de un pulmón actualmente. Ella siempre ha sido mi motivo, mi razón de ser, y mientras Dios me preste la vida voy a seguir en esto porque cada uno de los muchachos tiene una necesidad diferente, y yo siempre he querido que el día de mañana que ya no esté, alguien vele por mi hija (Brenda).

“Por eso ahora, mientras pueda velar por muchos lo voy a hacer, y voy a pelear por ellos y voy a pedir para ellos, que necesitan tanto”, manifestó la presidenta de OE.
El reto: combatir la discriminación hacia atletas especiales.

Durante los 23 años que lleva al frente de Olimpiadas Especiales ha vivido de todo, tanto experiencias positivas como negativas. El más grande mal sabor de boca que se ha llevado es la discriminación que sufren las personas especiales en la sociedad, y ese es uno de los obstáculos que quiere desterrar.

“A estas alturas todavía hay gente que cree que son atletas de segunda y que no merecen las cosas, que no hay presupuesto. Entonces hay que pelear, hay que decirlo porque creo que tienen el mismo derecho, no hay ninguna diferencia, ellos han demostrado que son capaces de muchas cosas. Hasta donde pueda seguiré luchando para demostrar que son deportistas de primera y no de segunda.”

De 35 a 4 mil

El trabajo de Elizabeth Sánchez al frente de Olimpiadas Especiales durante más de dos décadas ha dado su fruto, pues iniciaron con 35 atletas y actualmente hay aproximadamente 4 mil en el estado, pero su meta es llegar a más municipios y lograr la incorporación de más personas.

El principal obstáculo es convencer a los padres de familia para que les brinden la confianza a sus hijos y los dejen desarrollarse mediante el deporte.

“Dice el dicho que hay amores que matan, a veces queremos tanto a los hijos que nos da miedo exponerlos al rechazo, a que la gente se les quede viendo, entonces decimos los papás ‘no, que se quede en casa, no necesita nada’. Es la lucha de ir a convencer y, sobre todo, ponerme yo de ejemplo.”

Un día normal

Además de dirigir a la organización, Elizabeth tiene una vida normal como madre y abuela. Un día cotidiano en su jornada comienza desde temprano, cuando se levanta, se baña y se ocupa de dirigir su hogar.

Después “voy a la oficina de Olimpiadas Especiales, vemos que actividades tenemos. Normalmente salimos dos veces a la semana a municipios, vemos la agenda. A las tres de la tarde salgo corriendo de la oficina para ir por nietos a la escuela; en la tarde los llevo a entrenar basquetbol; por la noche rezo mi rosario, luego me duermo, ese es la vida diaria de Elizabeth.”

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