Con toda su vida dedicada a la docencia, residiendo en Hidalgo desde 1970, el profesor Ernestino Morales Cabrera no alberga dudas sobre su futuro: “No he pensado retirarme. Mi vocación, desde muy joven, fue ser maestro. Lo conseguí y hasta que pueda seguiré en lo mismo. No hay zozobras por el día de mañana”.

Nacido en Ilamateán, Veracruz, tuvo en sus primeros años una vida itinerante, parte del proyecto que se trazara vinculado al magisterio.

Hoy, director de la secundaria general tres Emiliano Zapata, uno de los planteles emblemáticos de la capital del estado, contó que por asuntos de familia en 1970 arribó a la Bella Airosa.

“Aquí estudié desde quinto año en la escuela Fuentes y Bravo, secundaria la cursé en Zacualtipán, no muy alejado de donde nací, y, finalmente, ingresé a El Mexe, en donde terminé mi carrera como profesor de primaria.

“No soslayo que tuve un gran guía en mi padre, igualmente maestro.”

Pide a una atenta señorita dos pequeñas botellitas, no sin antes preguntar: “¿O prefiere usted café?”
Fue agua. Reconfortante ante un clima ya caluroso.

La plática, fluida, fue llevada a cabo en su despacho, en donde se percibía un tenue ronroneo de estudiantes saliendo a caminar, tras una clase, por las amplias y bien cuidadas instalaciones.

Su promedio final fue de 9.4 y eso le permitió escoger entre tres estados para iniciar sus actividades frente a grupo. Y se decidió por Jalisco.

“Me enviaron a un plantel unitario en El Tablillo, muy cercano a Nayarit. Ahí cobré mi primer salario. Permanecí, satisfecho, contento, de 1974 a 1976. Contaba con 20 años.”

Promovió un cambio y lo ubicaron en Actopan, en la escuela Felipe Ángeles; ya pleno 1976.

“Solicité estudiar para profesor de secundaria y en cursos intensivos de verano, durante seis años, ingresé a la normal superior de Tlaxcala, en la especialidad de fisicoquímica.”

Entonces, otro largo trayecto hasta la secundaria de Comalcalco, en Tabasco. Ocho años radicado y con una ventaja, la playa estaba a 15 minutos.

No paró ahí la travesía. De Comalcalco, su nuevo destino fue Apan, eso en 1985. Ya radicaba en Pachuca.

“Posteriormente me cambian, ya como subdirector efectivo a Mineral del Chico, entre 1989 y 1994, terminando como director.

“Otro salto más: mi nuevo destino, la secundaria ocho, hasta que culmino el 27 de marzo de 1996, en la federal tres.

Su esposa, comentó, se dedica a labores del hogar y tienen dos hijos, hombre y mujer, ambos docentes.

Pero sus campos de enseñanza se ampliaron.

“Fui mentor en la normal superior, en Pachuca. Impartí fisicoquímica y materias pedagógicas como didáctica y planeación y evaluación educativa.”

La hoy secundaria general tres, la recibió con 36 grupos en dos turnos y una población escolar de mil 200 estudiantes.

“Ahora son menos, casi mil, y se debe, entre otros factores, a la apertura de otros planteles y, pudiera parecer extraño, el cambio de circulación, en un sentido de la calle Abasolo. ¿Por qué? Y es que antes estaban aquí, con nosotros, jóvenes de la 20 de Noviembre, Renacimiento, Las Cruces. Abordaban combis y se bajaban en la esquina de Abasolo y Juan de Dios Peza, y subían.

“Después cambió, porque el transporte los deja en el jardín de la colonia Morelos y tienen que caminar más.

“Más, hay algo curioso, en contraparte, tenemos alumnos de la Estanzuela, San Agustín Tlaxiaca y Tilcuautla.”

Enfatizó en la importancia de un evento en que la casa de estudios fue sede.

“El pasado 2 de abril se puso en marcha la Feria de la Convivencia y Seguridad Escolar enfocada, sobre todo, a que los paterfamilias se interesen, estén más unidos con sus hijos, en las actividades que realizan en el plantel y se establezca un diálogo que solucione conflictos.

“Asistieron alrededor de 600 padres y en el entorno hubo talleres diversos e, incluso, hasta acudió la Policía cibernética.”

Salvó ligera contingencia con su presión arterial, ya resuelta, por prescripción médica el profesor Morales Cabrera camina, cada día, no menos de 30 minutos, muchas veces iniciando a las 5 horas.

Y también confiesa de sus aficiones: “Primero el futbol; fui jugador activo, una especie de extremo izquierdo. Estuve en diversos campos, en El Mexe, Actopan y hasta la normal superior.”

Al preguntarle de su o sus equipos favoritos, no titubeó: “Pachuca y Cruz Azul”.

Se inclina por la música romántica. José José primero en sus recuerdos, y cita igualmente a Roberto Carlos, Camilo Sesto y a un grupo inolvidable. Mocedades.

No evade considerarse hiperactivo. “A lo mejor cuestión de temperamento, aunque en mis funciones soy prudente, tolerante con las excepciones de que, si es necesario, encaro con toda decisión problemas, sin llegar a conflictos”.

Y de su retiro, declaró: “Sí, me voy. Digo un doloroso adiós, ¿y luego?, ¿en mi casa, viviendo de añoranzas? No, mejor vamos a seguir. Es mi misma existencia y no la voy a modificar. No hasta donde avizoro”.

Comentarios