¡Es único Paul McCartney!

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RODOLFO G ZUBIETA / AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

Al escuchar a Paul McCartney es fácil imaginar que puede vivirse en un mundo donde reinan el amor y la paz.
Esos sentimientos invadieron a las 48 mil 300 personas que asistieron el sábado al estadio Azteca para ver al exBeatle realizar un viaje sensorial y musical, diseñado para su gira One on One.
Una masa de voces mezcladas en hermandad, diversas clases sociales disfrutando al unísono, distintas generaciones conviviendo entre sí y rostros con sonrisas contagiosas. Así se vivieron más de dos horas y media de concierto.
“¡Hola, México! Buenas noches. Esta noche vamos a cantar algunas canciones viejas, otras nuevas y algo intermedio. ¡Vamos a armar toda una fiesta!”, gritó el británico de 75 años, poco después de salir a escena, a las 21:18 horas.
“Esta noche trataré de hablar un poco de español. Es increíble estar de vuelta”, añadió.
La elegancia y la sencillez marcaron la actuación del oriundo de Liverpool, quien se apoyó en dos pantallas cilíndricas a los costados, y otras dos horizontales, a sus espaldas.
McCartney abrió el show con “A hard’s day night”, una canción que nunca antes había tocado en vivo en México. Dicho gesto fue celebrado con melenas desatadas y gargantas explosivas.
Un breve tributo a Jimi Hendrix (con la intro de “Foxy Lady”), aportaciones de Wings, los éxitos de The Beatles, composiciones contemporáneas y temas desempolvados de su cancionero, marcaron el viaje al pasado.
“Escribí esta canción para mi hermosa esposa Nancy, que está aquí esta noche con nosotros”, compartió antes de sentarse al piano e interpretar “My valentine”. Al final, el inglés dibujó un corazón con las manos.
Temas como “In spite of all the danger”, la primera canción grabada por Los Beatles en 1958, cuando se llamaban The Quarrymen, dejaron en claro que la velada quedaría impresa en el corazón del público.
Entre la audiencia destacaron las cabecitas blancas, niños vestidos como el sargento Pimienta, adolescentes con coronas de flores, mujeres con blusas psicodélicas y niños en brazos, y grupos de amigos abrazados y llorando.
Imágenes de banderas del Reino Unido y de México ondeando al ritmo de “Give peace a chance”, mientras el público hacia la señal de amor y paz con las manos, enmarcaron la recta final del evento.
La luz de la luna arropó a los mexicanos, quienes cantaron éxitos como “Yesterday” y “Helter skelter”, entre otras.
Sin embargo, ninguna igualó a la tríada más emotiva y estruendosa de la noche: “Let it be”, tras la cual Paul gritó un “¡Fuerza, México!”; “Live and let die”, donde soltó pirotecnia, y “Hey Jude”, cuyo coro masivo provocó lágrimas.
En el encore, McCartney y sus músicos ondearon las banderas de México, EU, Reino Unido y la de la comunidad gay.
“México, de verdad se los digo: son los mejores”, soltó el cantante visiblemente emocionado.

Presume su español

  • McCartney
    habló en español el 90
    por ciento del concierto
    Presume su
    español
  • En “And I love her”
    movió las caderas
    de forma sensual,
    provocando a sus fans
  • “Blackbird”,
    que cantó sobre una
    tarima que dibujaba
    un Sol, la dedicó a los
    derechos humanos
  • Cambió por lo menos
    10 veces de instrumentos,
    entre guitarras, pianos,
    bajos y hasta un ukulele
  • Dedicó “Something”
    a George Harrison, y “Here
    today”, a John Lennon
    Antes de cantar
  • “Birthday”, subió a tres
    fans de México y una
    de Colombia, para que
    bailaran en el escenario

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