Afectaciones de salud propias y ajenas me han hecho transitar por distintas unidades médicas públicas; transitar por los pasillos, ocupar las salas de espera o caminar por las banquetas aledañas a los hospitales públicos, me permitió recordar la calidad de los servicios de salud de carácter público. Esos lugares donde hay que realizar largas colas e invertir tiempo de espera para ser atendido por el personal de salud, en mi caso soy una privilegiada porque acudo a los servicios del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Mi aseveración de “privilegiada” puede resultar irónica porque los tiempos de espera para cualquier servicio son traducidos en horas sumadas a paciencia y tolerancia ante la actitud de servidores públicos que se saben poseedores de conocimientos y recursos que pueden mejorarnos la salud. Me reconozco privilegiada porque nunca me pidieron comprar algún insumo, medicamento u objeto necesario para mi recuperación; esto no sucede con las personas usuarias del servicio médico a cargo del sector Salud del estado de Hidalgo.

Como he dicho, los tiempos de espera me dieron posibilidad de observar, conversar y verificar que familiares acudían presurosos a las farmacias ubicadas estratégicamente junto a las instalaciones hospitalarias. Sus compras incluyeron medicamentos e insumos, esto último me pareció absurdo que un hospital que se presume el más grande e importante de la entidad carezca de jeringas, gazas, agua destilada, entre otros productos básicos de cualquier consultorio de barrio o pueblo. También fue revelador el hecho que mandan a sus pacientes a servicios privados para la toma de rayos X y muestras de laboratorio. Tal situación presenta el hospital general de Pachuca, como un gran edificio que alberga personal médico sin insumos de trabajo. Para los enfermos y las enfermas que acuden al servicio, la recuperación de su salud se debe a la cantidad de recursos económicos tenidos para la adquisición de medicamentos y otras cosas.

Tal deficiencia en el hospital más importante del sector Salud hidalguense me hizo suponer muchas cosas sobre otras unidades médicas menos grandes y más lejanas de la capital de la entidad, así que me obligué a verificar el número y calidad de las instituciones médicas públicas a cargo del Sistema de Salud del estado de Hidalgo, existen 33: 21 centros de salud, seis hospitales generales, cuatro hospitales de la comunidad, una unidad de especialidad médica y una unidad de apoyo; de ese total, según datos oficiales consultados, ninguno está acreditado.

En la lista solo apareció acreditado el Hospital del Niño DIF en hematopatías malignas, tumores sólidos fuera del sistema nervioso central (SNC) y tumores sólidos del SNC. Pero este hospital no depende del Sistema de Salud, sino del Sistema DIF y gobierno del estado de Hidalgo. En resumen, el Sistema de Salud del estado de Hidalgo carece de unidades de salud acreditadas.

La acreditación garantiza que los elementos médicos “cumplen con los requisitos en los componentes de seguridad, calidad y capacidad instalada”, esto en apego a la Ley General de Salud. ¿A quién conviene esta falta de acreditación de unidades médicas públicas? ¿A los comercializadores de medicamentos y farmacias? ¿Servicios particulares de laboratorios y rayos X? ¿Quiénes se benefician de este deficiente abastecimiento en los servicios médicos a cargo del Sistema de Salud en el estado de Hidalgo?

Es claro que el interés sobre la condición de salud-enfermedad de la población no es importante, porque solo interesan como clientes para la compra de medicamentos, el pago de servicios de laboratorio y la adquisición de insumos. Ser usuario de centros de salud y hospitales públicos recrudece la vulnerabilidad social de esas familias, lo que hace una doble violación de sus derechos humanos, pues la omisión pública les niega su derecho a los servicios de salud de calidad y al mismo tiempo orilla a la pobreza.

Un buen regalo navideño por parte del gobierno del estado de Hidalgo es que nos aseguren cuántas unidades médicas serán acreditadas para el siguiente año, pues ello redundará en el número de insumos y medicamentos que las familias deben comprar para sus enfermos, porque la acreditación de hospitales y centros de salud se traducirá en la existencia de los necesarios para atender a los y las pacientes.

Sector Salud del estado de Hidalgo, ¿cuántas unidades médicas acreditará en el año 2020?

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